Se acaba de aprobar una reforma jubilatoria, vergonzosa desde todo punto de vista.
Por su contenido, dónde los únicos que ponen son los y las trabajadoras los y las jubiladas, las viudas, los minusválidos.
Por su forma, con decenas de artículos que no dieron tiempo a leerse.
Porque el Poder Ejecutivo, peligrosamente, pasó por encima al Poder Legislativo, por medio de la inescrupulosa maniobra de “cambiar figuritas», sin la mínima decencia.
Porque la mayoría de la población está en contra.
Ahora queda decidir el camino para enfrentarla. En algunas oportunidades, es correcto tomar una parte y cambiar el resto.
En este caso decir «la vamos a modificar, pero no la vamos a cambiar», como se ha leído y escuchado, ES UNA CONTRADICCIÓN, con el contenido, con el método y con … lo que piensa la gente.
Entonces ¿Cuál es la necesidad de adelantarse, con «el paño tibio», como estrategia?
Resulta muy claro por todos estos factores que la propuesta del Frente Amplio, debe estar entre, la eliminación de la Ley y una nueva propuesta redactada como parte de las soluciones hacia un futuro Gobierno.
O de lo contrario, (teniendo dicha propuesta elaborada y publicitada de ante mano,) plebiscitar La Ley votada con las elecciones nacionales.
Tirarse «al medio» sería suicida, porque derrumba todas las críticas, muy bien argumentadas.
Sería, hacerse cargo de algo que se votó sin conocerse, que se hizo con el P. Ejecutivo suplantando al legislativo. O seguimos un camino coherente y ampliamente publicitado o nos jugamos a sembrar la duda.
Por Esteban Nuñez
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