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A SEGUNDA VISTA (*)
Al derecho y al revés

Agencia Uypress (Por Daniel Feldman) – Me gusta ser turista en mi ciudad; recorrerla, verla, mirarla, volver a verla y a mirarla.

«Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?», comienza la célebre Balada para un loco, de Astor Piazzola y Horacio Ferrer.

Las de Montevideo también, al punto que siempre invitan a caminarla, dejándose llevar.

A casi todo (decir todo supondría una temeridad estadística que no estoy dispuesto a afrontar por el momento) se le puede aplicar más de una mirada, más de una «vista», parafraseando el título de esta columna.

Me agrada mirar los monumentos, las estatuas, detenerme a apreciarlas. Me gusta rodearlas, ver sus espaldas y ponerme en sus ojos para otear en derredor.

Las ya conocidas «letras de Montevideo» fueron inauguradas en marzo de 2012, en ocasión de la Asamblea de Gobernantes del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Corporación Interamericana de Inversiones realizada en nuestra capital.

El letrero, ubicado en la rambla de Pocitos, cumplía el papel de dar la bienvenida a los participantes en su ruta prácticamente obligatoria desde el aeropuerto al centro de la ciudad. La idea era retirarlas al finalizar el encuentro, pero fue tal la aceptación que la comuna resolvió dejarlo. En realidad se terminó construyendo otro cartel, esta vez en hormigón, para resistir actos vandálicos, y con pintura antigrafiti.

Hoy, es un punto imperativo para cualquier turista que se precie de tal y quiera mostrar que visitó la «tacita de plata». No puede faltar la foto con las letras a la espalda, al costado o subido a ellas, con el clásico fondo de mar y edificios.

Pero a veces me pregunto qué ven las letras en su día a día, bajo los rayos del sol, la lluvia, el viento… hago el mismo ejercicio que con otros monumentos. Y tengo otra vista, en este caso, una segunda vista.

¿Por qué no?

Me siento contento.

Tan así, que sigo mi ruta, y ante tanta poesía bastardeada que corre por ahí, vuelvo e los versos de Borges, tal vez el más uruguayo de los porteños, que nunca pierde el examen:

Montevideo

Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.

Imagen registrada el 25/05/2024 en Montevideo, Uruguay

(*) A SEGUNDA VISTA

La primera… la primera vista es la que nos convoca.

La segunda nos embelesa, nos llama a la reflexión, nos causa gracia.

 

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