El derecho a la ciudad / Transporte y accesibilidad

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El monorriel


Una interface conecta e integra dos o más sistemas distintos resultando, entre todos, uno mayor. El monorriel elevado conecta sistemas de transporte automotor y “tracción a sangre” como birodados y peatones siendo el mismo un sistema de circuito cerrado. Los principios rectores de esta propuesta atienden paradigmas de energías renovables y mecanismos tecnológicos de seguridad y confort humano funcionales a una vida saludable. Es congruente en igualar y superar a los medios existentes en eficiencia, seguridad comodidad y economía. Y garantizar la accesibilidad democrática a todo sitio del territorio. A este fenomenal objetivo apunta esta idea.

Cómo funciona

Desde cualquier lugar de la metrópolis acceder, como análogamente a un colector perimetral carretero, a una estación de un circuito elevado de monorriel que nos conecta a otra estación cercana al destino. El monorriel recibe y distribuye sobre la amplia trama urbana con frecuencias optimizadas y bajos tiempos de recorrido por su monopólica circulación sin restricciones a tres y medio metros sobre el nivel de suelo. Los sostenes del riel pueden instalarse hasta una distancia de 30 mts entre sí sobre tierra firme o medios acuosos tanto en espacios libres como densamente edificados. El desnivel para acceder en las estaciones se resuelve con rampas, escaleras o ascensores. Su funcionamiento continuo y silencioso con energía eléctrica e idóneo personal de manejo y mantenimiento, implica un bajo costo estimado por pasaje, gran seguridad por circular sin interferencia alguna y confort garantizado con aire acondicionado en cabinas. Claro que las estaciones deben prever estacionamiento para birodados, automotores individuales o colectivos. Un posible circuito que exponemos es meramente descriptivo, dado que una configuración multimodal debe integrar los flujos humanos de volumen variable con las estructuras viales y sitios de concentración existentes sobre la gran trama metropolitana. Con intercambio entre medios de transporte que acerquen usuarios a estaciones desde donde seguir por otros, incluso peatonalmente. Con analogía a la Red eléctrica Nacional que recibe y suministra energía en cualquier lugar de la misma.

Una comparación
En la ciudad de Copenhague, la lentitud relativa del tránsito vehicular de superficie ampara la movilidad de peatones y birodados. Para respetar esa prioridad, se instaló un tren en nivel subterráneo. Significativamente, varias paradas coinciden con espacios públicos peatonales. Dada la enorme diferencia topográfica, dispersión poblacional y subsecuente demanda usuaria de nuestra metrópolis, es que proponemos el Monorriel elevado como esencial componente de un sistema multimodal de transporte y accesibilidad ciudadana. Para el caso, en Sídney el monorriel atravesaba una bahía y tenía una estación en el primer piso interior de la icónica Torre de las comunicaciones. Y existen y funcionan actualmente otros para tener en cuenta.
Me hago cargo de lo ambicioso de este emprendimiento, de la adecuación a dinámicas de vida adoptadas por la sociedad contemporánea, dispersión y concentración territorial, movilidad y accesibilidad globalizada. Ello supera mi condición técnica y me ubica como outsider urbano con pretensión de optimizar la vida de mis congéneres.

Por Luis Fabre

 

 

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