Mexico enviará a Cuba 400.000 barriles de petróleo en nombre de brindar «ayuda humanitaria», y de hecho en contra de lo establecido por el bloqueo a la isla. El bloqueo existe por mandato imperial de EEUU, que lo acompañó con la expulsión de Cuba de la OEA y otras medidas.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo no tener presente el monto de la ayuda en combustible, pero si son 400.000, cifra que se maneja públicamente, representa «menos de la producción petrolera de un día, que es de 1,6 a 1,8 barriles diarios».
En la ocasión, Sheinbaum también mencionó que se han firmado acuerdos de cooperación técnica con Cuba. Lo dijo en el contexto de señalar los problemas de generación eléctrica de la isla, que necesitan tanto de combustible como de reparación. Y agregó que «Mexico firmó acuerdos para garantizar el suministro estable de energía, y mejorar la infraestructura eléctrica de Cuba».

También dijo la presidenta de Mexico que a través de Cancillería se comunicarán con La Habana para saber «lo que requiera el pueblo cubano», lo que es una clara referencia a la ampliación de la ayuda. Y señaló a continuación que «es el pueblo cubano el que debe decidir su organización y forma de gobierno». Las declaraciones de Sheinbaum son tomadas de sus palabras en Casa de Gobierno, transmitidas por youtube.
El portal @inversorglobalTV afirmó que Mexico desafía el bloqueo, con este acto «de solidaridad y resistencia geopolítica». También especificó que Cuba usará el combustible para volver a poner en marcha industrias, el suministro de agua potable y hospitales; es de suponer que también se acotarán los largos apagones en las ciudades. Mexico siempre mantuvo una posición en contra del bloqueo, pese a la voluntad de gobiernos neoliberales que intentaron limar su eficacia. Por décadas, la única manera de llegar a la isla desde este continente fue vía Mexico.
El gobierno de Mexico puso estas medidas en un determinado contexto, que sugieren cambios geopolíticos. La decisión de mandar petróleo a Cuba fue dada por Sheinbaum en un tono bajo, que es funcional cuando la filmación se hace en un ambiente cerrado. Fue antecedida por un acto público en el 87 aniversario de la expropiación de Petróleos Mexicanos en 1938 por el presidente, general Lázaro Cárdenas, que en ese momento explotaban 17 compañías extranjeras.
En el acto, Sheinbaum sólo anunció ocho leyes que calificó de «secundarias» en relación a Pemex, y «el inicio» de la integración vertical de esa gran empresa, que fue parcialmente desguazada por distintos gobiernos liberales, aparentemente para permitir su privatización cuando las circunstancias políticas lo permitieran. El acto fue fundamentalmente una reivindicación de la soberanía nacional, un repaso del costo de los gobiernos liberales entre 1980 y 2013, que fueron desmantelando tanto a Pemex como a la Comisión Federal de Electricidad, y la falta de rendición de cuentas del excedente petrolero.
En las cifras parciales que dio Sheinbaum, desde los gobiernos de Felipe Calderón (desde 2006) al de Enrique Peña (al 2018), los números en rojo en el balance de Pemex eran de 106.000 millones de dólares. Se saldó a partir del siguiente gobierno de Andrés Manuel López Obrador, AMLO. Mientras la empresa se deterioraba, y con ella la capacidad de refinar, el excedente petrolero (se entiende que es el que no se consume internamente) fue entre los años 2000 y 2012 de 335.000 millones de dólares, y Sheinbaum dijo desconocer el destino final de ese mucho dinero.
El acto público sobre el 87 aniversario de la estatización petrolera fue con la presencia de Cuaúhtemoc Cárdenas, hijo del presidente general Lázaro Cárdenas y frustrado candidato presidencial por el fraude que le hicieron, señaló Sheinbaum, en una reivindicación pública de su peso político. La impresión que causa el acto, hecho sin motivo referido a la actualidad, los sopapos a los gobiernos neoliberales sugiriendo que robaron, la presencia del hijo del estatizador del petróleo y la discreción con la que se anunció la ayuda en petróleo a Cuba, que luego la presidenta informa que se amplía a contratos ya firmados de ayuda técnica y la disposición vía Cancillería a atender «las necesidades del pueblo cubano», sugieren que el gobierno mexicano está empezando el planteo de un viraje geopolítico hacia una mayor importancia en el plano regional.
Para empezar, la trasgresión del bloqueo se produce en el marco de la colisión entre su gobierno y el de Donald Trump por el tema de aranceles, que estaría formalmente saldada. Pero Washington va a hacer pública su posición respecto del tema aranceles para todos los países en abril, y las cosas no son hasta que están.
Las especulaciones que empiezan a brotar se refieren a que Mexico procura un rol estratégico en la región, basada en la cooperación y el respeto a la soberanía de los pueblos. El país se posicionaría así como actor en procura de soluciones energéticas para la región. Se especula con que esto podría coadyuvar a que otros países del continente distiendan y profundicen sus políticas bilaterales con Cuba.
Y no debe perderse de vista que el 30 de octubre, la Asamblea General de la ONU tratará, por vez 32, el tema del bloqueo a Cuba. Hay cosas que pueden suceder e incidan en esa Asamblea General en los 7 meses que faltan.
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