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La solución final

/ El presidente de la República Yamandú Orsi está en su despacho con la señora ministra de Defensa Nacional Sandra Lazo y recibe al señor Comandante en Jefe de Ejército.

— Buenos días, señor general. Disponemos en este acto que entregue a este mando la localización precisa en territorio uruguayo de todos los detenidos desaparecidos durante la dictadura militar y civil, incluyendo los casos sucedidos en la década anterior

— Ejército ya ha informado que no tiene esa información, y lamento que deba reiterarle que así es.

— En este acto disponemos su cese en el cargo, y el decreto correspondiente será redactado y firmado de inmediato. Disponemos también se cite al oficial superior más antiguo para su nombramiento como Comandante en Jefe de Ejército junto con su promoción a general de cuatro estrellas.

El militar se retira y entra el vicealmirante, comandante en jefe de la Armada. La escena se repite, y tras la negativa del marino ante la información requerida, es pasado a retiro y se cita  al oficial superior más antiguo para su nombramiento.

Entra a continuación en el despacho el señor jefe del Estado Mayor de la Defensa, la orden es reiterada y la posibilidad de informar al respecto no puede ser satisfecha, responde el general de 4 estrellas. Con voz firme, el presidente Orsi invoca ante el general los principios de unidad de mando, eficiencia conjunta, despliegue dinámico y flexible. Y en un tono ligeramente más alto, le recuerda al general su obligación de tener los criterios necesarios para la consecución de los fines operativos. En esa materia, agrega, la localización de los cuerpos de todos los detenidos desaparecidos es la primer orden operativa, en la consigna ya recogida por él en ámbito solemne, de verdad y justicia.

Dispone también el mando superior de las Fuerzas Armadas, que el presidente conforma según la Constitución  con la señora ministra de Defensa Lazo, el cese en el cargo del general y la convocatoria al oficial general de mayor antiguedad para sucederlo en el cargo. La ministra Lazo asiente enfáticamente.

Seguidamente entra al despacho el señor general del aire, general (Av) al mando de Fuerza Aérea. La escena se repite, como calcada.

Orsi conferencia con la ministra Lazo, que sin dudarlo lo anima a proseguir. De su portafolios saca Lazo un listado de los 14 oficiales generales de Ejército, 7 de la Armada y 6 de la Fuerza Aérea, facilitándosela a secretaría para que los vayan citando en la medida de lo necesario. La negativa persiste, y es necesario seguir citándolos. De hecho, ya cerca de medianoche, las FFAA uruguayas ya no tienen oficiales generales.

Al día siguiente se inicia una sucesión de jornadas en las que son sucesivamente citados y pasados a  retiro 156 oficiales superiores de Ejército, 82 de la Armada y 47 de la Fuerza Aérea. La negativa persiste. Las FFAA uruguayas se quedan también sin oficiales superiores en sus tres armas. La vida parece discurrir normalmente en el país.

Lazo desenfunda otra listado para informar y consultar al presidente. «Hay 318 coroneles, de los cuales sólo 274 tienen destino; 368 tenientes coroneles de los cuales sólo 291 tienen destino; 417 mayores y 520 capitanes. ¿Seguímos, Yamandú?»

«No, hay que probar otra cosa», reflexiona Orsi. «Vamos a intervenir por decreto el Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas y mandemos un proyecto de ley equiparando la jubilación y pernsión militar a la retribución general que da el BPS».

En eso, un grito y un rezongo conmocionan el ambiente, que resulta ser otro ambiente. «¡Éste periodista; siempre durmiéndose sobre el teclado!

 

 

 

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