Por Carmen Pastorino
Introducción
En esta comunicación trataremos de presentar en forma preliminar algunos conceptos referidos a la disciplina psicopedagógica, su desarrollo en el mundo y especialmente en el Uruguay.
La Psicopedagogía en el Uruguay (publicado en papel en revista VOCES abril 2012)
Nuestro propósito se sustenta en la necesidad de docentes y familias, conocida y experimentada dolorosamente en la actualidad, ante el fracaso de muchos alumnos que -por muchas y muy diversas razones- no logran cumplir con los mínimos requisitos para enfrentar los aprendizajes curriculares. Se requiere cada vez más perentoriamente la intervención de equipos multidisciplinarios, formados por diferentes figuras profesionales que se ocupen del asesoramiento, la prevención, la detección precoz y el tratamiento de alumnos y familias. Las distintas administraciones educativas se suceden, se ha intentado conformar dichos equipos, pero a nuestro entender, los buenos propósitos y las soluciones de “emergencia” no resuelven los serios problemas manifiestas en el área que estamos planteando.
Por ello intentaremos iniciar un análisis que por otra parte no es nuevo para nosotros. Desde hace quince años trabajamos, en forma privada, en la formación de Licenciados en Psicopedagogía, en el Instituto Universitario Cediiap, fundado por la Prof. Emérita Dra. M.A. Rebollo. Inicialmente, la Prof. Rebollo, y nosotros mismos, habíamos realizado gestiones diversas en instituciones estatales, en la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina, en los Institutos de Formación Docente, en la Facultad de Ciencias de la Educación y en la todavía en formación Facultad de Psicología. Pero evidentemente las condiciones aún no estaban dadas para la consecución de lo que fuera nuestro proyecto institucional. Se formó entonces una comisión para llevar adelante los propósitos planteados: la creación de una institución universitaria según las normas del Ministerio de Educación y Cultura.
La totalidad de los profesores, formados en una tradición laica y estatal, apoyamos el proyecto no sin antes discutir aspectos básicos de la ética profesional y de nuestro compromiso con los valores democráticos. Se discutió acerca de la necesidad de realizar las prácticas en instituciones estatales: escuelas, liceos, establecimientos de educación inicial, para devolver a la sociedad nuestro caudal de conocimiento y nuestro compromiso hacia quienes más necesitan de las intervenciones psicopedagógicas.
Finalmente, el reconocimiento del Ministerio de Educación y Cultura se otorgó el 22 de mayo del 2001, aun cuando ya habíamos comenzado a trabajar cinco años antes, en 1996. Vale decir que en el año 2011, nuestra licenciatura aprobada cumplió quince años. Es necesario aclarar que posteriormente se formó la Asociación Uruguaya de Psicopedagogía, que actúa organizando a los profesionales que trabajan en el área, organiza eventos, participa en otros, y obtuvo el reconocimiento de la Licenciatura también en el Ministerio de Salud Pública el 24 de enero del 2007.
Algunas precisiones históricas
Consideramos que la disciplina psicopedagógica ha atravesado por diversas etapas, según lo consignan las investigaciones que muchos de nosotros hemos realizado y aún lo hacemos. Definimos la etapa actual como resignificación o refundación de la disciplina.
Históricamente muchos autores han tratado de delimitar esta “disciplina especial” que Luis Sánchez Sarto y otros especialistas han denominado inicialmente “Psicología pedagógica”. (1) Para este autor, ya desde el siglo XVIII se había utilizado dicha denominación en la literatura fisiológica. La caracterizan como “la investigación científica del aspecto psicológico y los fundamentos de toda la educación”. (2)
Según nuestras investigaciones, con la publicación del libro de Claparède “Psicología del niño y pedagogía experimental” (3) en los inicios del siglo XX, comienza una nueva etapa que denominamos “fundacional” de la Psicopedagogía. Domingo Barnés, en el prólogo a la 8ª edición española dice: “…presumimos que la obra de Claparède representa un resumen y el comienzo de una nueva etapa”. Si bien Claparède considera la Psicopedagogía como una aplicación a la educación de la psicología del niño, cuyo capítulo teórico constituye la “paidología pura”, el autor hace una reseña muy completa del estado de la disciplina en diversos países de Europa, resumiendo las realizaciones en el área psicopedagógica y reseña la fundación de diversos institutos, verdaderos “laboratorios de psicopedagogía”. Incluye en su reseña lo realizado en Chile y Argentina.
En Latinoamérica ha sido pionera la Argentina, ya que la carrera de Psicopedagogía se funda el 2 de mayo de 1959, en la Universidad de El Salvador, siendo su primer director R.P. Ubén Gerardo Arancibia S.J., como lo afirma la decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía Lic. Gabriela María Renault. (4)
Actualmente esta licenciatura es impartida en muchos prestigiosos centros y universidades de la República Argentina.
La Psicopedagogía en el Uruguay
En nuestro país deberán pasar muchos años para que se consolide la disciplina como tal. Sin embargo en la obra de nuestros educadores se vislumbra el creciente interés en los estudios y enfoques relativos al área. Ya el propio José Pedro Varela, en sus publicaciones de los años de la Reforma Educacional, argumenta acerca de las bases psicológicas en que debe fundarse la educación.
El profesor Carlos Pérez Gambini señala que el campo en el que se aplicó y desarrolló más rápidamente la psicología fue el psicopedagógico. (5)
Período fundacional
Muchos educadores uruguayos han realizado aportes relativos al tema; entre otros, el mismo José Pedro Varela, como ya señalamos; también Carlos Vaz Ferreira, Sabas Olaizola, Otto Niemann, Olimpia Fernández, Jesualdo Sosa, Clemente Estable, Reina Reyes. (6)
Sin embargo, la obra del Prof. Sebastián Morey Otero ha sido decisiva en el desarrollo de la Psicopedagogía en el Uruguay. En 1925 se dictó el primer curso regular de Psicopedagogía Experimental que constaba de una parte teórica sobre los estudios psicológicos y otra práctica, con la realización de experiencias y apreciación de resultados, como relata el mismo Morey en los Anales de Instrucción Primaria.
En 1929, Sebastián Morey Otero funda la Asociación Alfredo Binet, entre cuyos objetivos se destaca la investigación psicológica orientada hacia fines pedagógicos. Lo acompañaron en su empresa un grupo de alumnos egresados de su cátedra de Psicología, entre otros María Carbonell, Magda Louzán, Elodia Artecona, América Rodríguez Frías de Ortega. (7)
Durante ese período se proyecta la creación de diversos institutos y laboratorios en los que la Psicopedagogía ocupa un lugar fundamental. Aunque muchos de ellos no tuvieron concreción, significaron un avance en el estudio de la problemática que planteaban. Destacamos que dichos proyectos se refieren a aplicaciones en Psicología Médica, investigación de aspectos relacionados con condiciones de la enseñanza, edificación escolar, ambiente familiar y social del niño, adaptación de test, asistencia particularizada a alumnos con necesidades educativas especiales, ensayos relativos a temas vocacionales, etc.
Finalmente, el 13 de setiembre de 1933, el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal (surgido en 1918 como resultado de un nuevo ordenamiento constitucional), decide la fundación de un laboratorio de Psicopedagogía Experimental, en sus inicios adscripto a los Institutos de Formación Docente. Sería Director de dicho laboratorio el Prof. Sebastián Morey Otero, responsable del proyecto elaborado.
Sus fines eran orientados hacia la preparación de fichas psicológicas, normas de apreciación del rendimiento escolar, examen de alumnos para su inclusión en clases especiales, colaboración en la estimación experimental de las escuelas y métodos de enseñanza, fomento de la orientación profesional y dedicación especial a la investigación psicopedagógica. Se inicia así un período fecundo para la Psicopedagogía en el Uruguay, con adaptación de test, elaboración de fichas, etc.
En el año 1939 fallece el Prof. Morey Otero; el laboratorio por él fundado pasa a llevar su nombre y luego de un período de quietud (según la Prof. Élida Tuana) (8), en 1942 se llama a concurso de oposición y pasa a ejercer la Dirección del laboratorio la Prof. María Angélica Carbonell de Grompone. Esta profesora, reconocida en el plano nacional e internacional, junto con un destacado equipo, dio un nuevo impulso a la Psicopedagogía.
Hay que destacar que ya desde 1925, por iniciativa del Prof. Morey, se había introducido en el plan de formación de maestros, la asignatura Psicopedagogía. En el plan 1939, esta asignatura comprendía aspectos teóricos (concepto de psicopedagogía, caracterización psicológica del niño, leyes del aprendizaje, proceso de adquisición técnica, el maestro, sus características, la vocación) así como técnicas propiamente dichas (medida del trabajo escolar, texto, biografías y pruebas, entre otras). Dicha asignatura tenía también una parte práctica, de aplicación de las mencionadas técnicas.
Desarrollos posteriores
En 1939, las profesoras Magda Louzán y Carbonell publican su obra “Psicopedagogía”, (9) en la que dicen:
“El punto de partida de los problemas psicopedagógicos, los temas de estudio, surgen de la Pedagogía; en efecto, nunca podrá pertenecer a la Psicopedagogía el estudio de un proceso o de un problema que no tenga relación con la Educación. A su vez el punto de vista desde el que estudiamos el problema, es el punto de vista psicológico y ésta es la intervención de la Psicología”.
Creemos que a pesar de un encare que acentúa aspectos relativos a la necesidad de “medida”, muy acorde con la época, hay muchos otros, como el relacionado con el enfoque socio-familiar del niño, que destaca la necesidad de conocer el contexto en que se desenvuelven las acciones educativas.
La psicopedagogía de ese período (años de las décadas de 1930 a 1950) se enriqueció con los aportes de muchos profesionales, algunos extranjeros, dentro de los que destacaremos al psicólogo cubano-español Emilio Mira y López, quien había sido contratado en 1944 por los Consejos de Educación Primaria e Industrial “para desarrollar una investigación sobre el normotipo de niños y adolescentes de Montevideo” por el estudio de una población de 10 a 18 años. Debía desarrollarse en el Laboratorio de Psicopedagogía, bajo la dirección de Carbonell en la logística(10).
La actividad en el campo específico continuó desarrollándose por el Laboratorio de Psicopedagogía en el área de la investigación, las publicaciones, la formación de profesionales provenientes sea del campo de la Pedagogía como de la Psicología (que aún no era carrera de grado).
La Prof. Tuana, destacando la obra de la Prof. Carbonell, señala que “colaboró en la formación de maestros y profesores (en el Instituto de Profesores Artigas, I.P.A.), en la formulación de los programas y planes de estudio”. “La Psicopedagogía –continúa la Prof. Tuana- comenzó en 1925, en el plan del 35 se llevó a dos años, en el 39 a tres, diversificándose en Psicología General, Psicología del Niño y Psicopedagogía, y en el 55 también a tres años, manteniendo sus títulos los dos primeros y pasando el último a llamarse Psicología del Aprendizaje.” (11)
A partir de ese período la actividad psicopedagógica del Laboratorio decreció hasta que en 1960 la Prof. Grompone renuncia a su dirección “frente a las arbitrariedades de un nuevo Consejo de Educación”, según reseña la Prof. Tuana en la conferencia citada.
Después de esas etapas que hemos señalado, muchos centros públicos y privados se han dedicado a la Psicopedagogía, diversificándose sus campos de estudio. Así, en 1962, se funda la Sociedad de Dislexia del Uruguay, cuya actuación continúa en forma destacada hasta la fecha, especializándose en el estudio e investigación de los problemas de aprendizaje; dicha sociedad mantiene relaciones científicas con otros centros especializados en América y Europa, organiza encuentros científicos, invita a personalidades destacadas en el área.
Destacamos la labor que en forma pionera se inició en la década del 60 en el Servicio de Neuropediatría, en forma incipiente en sus inicios, en la Policlínica de Dificultades de Aprendizaje, con un equipo multidisciplinario coordinado por la Prof. Emérita Dra. María Antonieta Rebollo, quien organiza cursos de Introducción a las Dificultades de Aprendizaje, a partir de 1992, en Paysandú y luego en Montevideo, en el Hospital Policial.
También desde el ámbito de la formación docente se han realizado numerosos cursos de especialización en Dificultades de Aprendizaje para docentes. Sin embargo, la Psicopedagogía como tal, y la formación de un profesional que ejerza la función en el ámbito estatal, aún no se ha concretado.
Acerca de los fundamentos científicos y el enfoque actual de la disciplina
Como venimos diciendo anteriormente, las necesidades educativas que la complejidad de la época actual y el futuro requieren, hacen imperativa la colaboración de diversas figuras profesionales trabajando en equipo.
Desde su clásica definición, Durkheim (12) propone, al afirmar el carácter social de la educación: “La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que aún no están maduras para la vida social”. En consonancia, es ineludible examinar el enfoque social como premisa para la acción psicopedagógica. Al referirnos a la educación tomamos en consideración el contexto histórico en el que ella se desenvuelve. Todos quienes trabajamos en el área lo hacemos en función de un proyecto que conlleva determinados valores que podemos personalmente compartir o no; pero ese proyecto nos exige tener conciencia de esos valores, explicitarlos, analizarlos. No puede existir educación libre en una situación social de opresión, carencias económicas, marginalización, distorsión de valores que hacen a la dignidad del ser humano y a la preservación de nuestro planeta.
Por lo tanto, la dimensión socio-psico-pedagógica toma una relevancia fundamental en la etapa histórica que estamos transitando; de allí la necesidad del estudio de la confluencia disciplinar en diversos planos (político, económico, socio-antropológico, psicológico, pedagógico), que requiere un abordaje multi e interdisciplinario.
Como dice nuestro desaparecido compañero de las primeras horas, el sociólogo César Murillo: “Desde su irrupción en el ámbito académico, la Psicopedagogía ha debido enfrentar el desafío de su legitimación como ciencia. Ello la ha llevado a tropezar con un concepto no exento de indeterminación como lo es el concepto de ciencia que ha pendulado entre un enfoque de neto cuño positivista tradicional hasta un enfoque que postula y busca la interdisciplinariedad abriéndose actualmente a las posibilidades de la transdisciplinidad”. (13)
Nosotros consideramos la psicopedagogía una “praxis” en el sentido de un quehacer que integra aportes de diferentes campos del saber que incitan a la acción referida al aprendizaje en todas sus facetas, tomando en consideración todos los factores que intervienen en una situación que suponga en el sujeto que aprende (o no) la movilización de todas sus capacidades.
La psicopedagoga brasileña María Cecilia Almeida e Silva (14) busca una fundamentación y una definición de lo que considera el objeto de la Psicopedagogía: la definición del ser humano en sus múltiples dimensiones (desiderativa, racional, relacional-contextual), en la construcción y constitución de su individualización y autonomía, clarificando los obstáculos que impiden que esta construcción se realice.
Para el psicopedagogo argentino Jorge Visca, el objetivo de la Psicopedagogía es el conjunto de las operaciones por cuyo intermedio la conducta se modifica y estabiliza en sucesivos niveles de integración, cada uno de los cuales a la vez que implica a los precedentes se estructura mediante respuestas, en función de las informaciones recibidas desde el medio, alcanzado por los progresivos grados de complejidad y diferenciación. (15)
También Marina Müller, psicopedagoga argentina, se refiere a los campos de acción de la Psicopedagogía: la educación académica, familiar, vocacional, ocupacional laboral. “Incluye el estudio de las estructuras educativas, sanitarias, laborales en cuanto promueven, traban o dañan los aprendizajes.” (16) Destaca las dimensiones que abarcan el conocimiento y aprendizaje como participación simbólica, dramática, social, cultural, lingüística.
Nosotros concebimos el aprendizaje como objeto de la psicopedagogía en el cual el sujeto construye y elabora a partir de las bases bio-neuropsicológicas, su estructura afectivo-cognitiva y social en sucesivos estados de desequilibrio y equilibrio “mayorante” al decir de Piaget, por efecto de la relación dialéctica entre él y el medio, el entorno físico y socio-cultural en el que se desenvuelve. Es un proceso continuo que podríamos representar por una espiral.
La Psicopedagogía, según nuestra concepción actual, resignifica y amplía sus objetivos, de ahí la dificultad de encasillarla en un campo disciplinario cerrado; por ello preferimos interrogarnos sobre muchas certezas teóricas que deberían ser revisadas. “Los cuerpos teóricos involucrados, deben elucidarse de forma crítica… Funcionan como `cajas de herramientas´ aportando instrumentos y no sistemas conceptuales”. (17)
Según los conceptos que estamos exponiendo, nos parece necesario plantear en forma especial la necesidad de la conformación e intervención de equipos cuyas competencias y funciones son imprescindibles tomando en cuenta los requerimientos de una educación que considere entre otras variables, la diversidad de los estilos y modos de aprendizaje, la heterogeneidad respecto de la proveniencia social de los educandos, la necesidad de prevención y detección precoz de las probables dificultades que puedan presentarse. Sólo con la acción integradora de profesionales provenientes de diversas disciplinas (psicólogos, asistentes sociales, psicopedagogos, docentes especializados, médicos, psicomotricistas, fonoaudiólogos, etc.) se podrá alcanzar una mirada transdisciplinaria del aprendizaje que, además de la atención del alumno integre el contexto social, familiar, institucional…
Estos equipos deberán funcionar cercanos a las instituciones educativas y muchas veces dentro de ellas, según las circunstancias, dotados de una flexibilidad de acción adecuada a las necesidades permanentes o circunstanciales, ejerciendo también una función orientadora hacia la familia y los docentes. Subrayamos con énfasis este requerimiento, en especial en su aspecto preventivo, de atención precoz y además con funciones de investigación de los procesos y agentes involucrados. En el Congreso de Educación, realizado en el año 2006, integramos la comisión encargada de elaborar los insumos para plasmarlos en ley, respecto de la educación inclusiva y también la inclusión educativa, que constituyen diversas facetas del quehacer educativo.
Lamentablemente, los usuarios: padres, alumnos, docentes, población en general, estamos a la espera de la solución de este problema que compromete el futuro de nuestra educación pública estatal y de nuestro país.
Nada de esto puede realizarse sin formación adecuada, sin presupuesto acorde a la demanda que cada día se manifiesta con mayor perentoriedad.
Tengamos la esperanza de que en los años venideros pueda hacerse realidad lo que el Mtro. Miguel Soler Roca dice:
“Apenas quisiera que los pedagogos reconozcamos la necesidad de autoevaluarnos, de romper, emancipándonos, murallas que hemos heredado y de crear, en las aulas y fuera de ellas, que la educación sea, como lo pedía Paulo Freire, una práctica de la libertad. Este es un largo y a veces doloroso aprendizaje, porque debemos luchar a la vez contra nosotros mismos y contra el sistema, que se apoya en una gestión cerrada y muchas veces inmovilista de la educación. Y, con la ayuda de otros profesionales, debiéramos aprender a organizar procesos educativos en los que el currículo y la didáctica se reconcilien con las perspectivas filosóficas, científicas y éticas de nuestro trabajo. Este otro mundo escolar y universitario es posible. Lo ha sido en el pasado, aquí y allá, casi siempre por vía de experiencias efímeras. Pero hoy también es posible, para lo cual debemos hacer de nuestras escuelas, institutos y universidades centros donde se aprenda gozosamente a ser. Y el adverbio gozosamente no es gratuito, sino una de las difíciles claves de la emancipación. Multiplicar este modelo abierto, creador y emancipador, ha de ser nuestra recomendación”. (18)
BIBLIOGRAFÍA
(1) Sánchez Sarto, Luis. (2ª década del S XX). Diccionario de Pedagogía. Volumen II, pág. 2685 y siguientes. Labor.
(2) Sánchez Sarto, Luis – Obra citada
(3) Claparède, E. (1944). Psicología del niño y Pedagogía experimental. (Traducción de la 8ª ed. francesa, Domingo Barnés). Albatros.
(4) Renault, G. (2006). La Universidad del Salvador cumple sus primeros 50 años. Revista Aprendizaje hoy Año XXVI Nº 64. Bs. Aires
(5) Pérez Gambini, C. (1999) Historia de la Psicología en el Uruguay. Mvdeo. Arena.
(6) Nancy Carbajal (2002). En: Pastorino Carmen (compil.) Psicopedagogía Uruguay Cap. 2. Mdeo. Mediolanum.
(7) Pérez Gambini – Obra citada
(8) Tuana, Élida (1998) – Conferencia sobre María Carbonell de Grompone. Primeras Jornadas Uruguayas de Psicopedagogía. Mdeo.
(9) Carbonell M.A, Louzán, M. (1939). Curso de psicopedagogía. Mdeo. Berchesi y Quintana.
(10) Revista de la Sociedad de Psicología (¿Fecha?) Mdeo.
(11) Tuana, E. – Conferencia citada.
(12) Durkheim, E. (1950). Educación y Sociología. Madrid. La lectura.
(13) Murillo, César. En: Psicopedagogía Uruguay ya citado. Cap. 4
(14) Almeida e Silva, M. Cecilia. (1998). Psicopedagogia, em busca de una fundamentaçao teorica. Brasil. Nova Fronteira.
(15) Visca, Jorge. (1983). En: Diagnóstico psicológico y psiquiátrico. Bs. Aires. Helguera.
(16) Müller, Marina (1995). Qué es la Psicopedagogía hoy. Revista Aprendizaje Año XV Nº 30. Bs. Aires.
(17) Foucault, M. (1999). Microfísica del Poder. Madrid. La piqueta. (Citado por C.Murillo en Cap. 4 de “Psicopedagogía Uruguay”, ob.cit.)
(18)Soler Roca, Miguel (2001). Ponencia presentada en los Debates Temáticos del Foro Mundial de Educación (Porto Alegre 24-25 oct. 2001). Revista Voces Año V Nº10 Mdeo.
La autora
Carmen Pastorino
- Maestra – Socioanalista
- Dra. Honoris Causa en Psicopedagogía
- Instituto Universitario Cediiap
- Ex Coordinadora de la Licenciatura en Cediiap
- Ex Responsable de Prácticas en dicha Licenciatura
- Prof. Agregada grado III
- Asesora Científica del Instituto Psicopedagógico Uruguayo
- Integra la Unidad de Educación del Frente Amplio
Correo electrónico: carmenpastorino@gmail.com
(Síganos en Twitter y Facebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA
Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.
Otros artículos del mismo autor: