En los últimos días el Presidente Yamandú Orsi hizo unas afirmaciones sobre Laicismo y Espiritualidad en nuestro país, que quiero comentar brevemente.
Tiene razón cuando dice que Uruguay es un país “super laico”. Desde que se afirma en la Constitución (1918): “Todas las religiones son libres; El Estado no sostiene religión alguna”, comienza un largo proceso de diálogo y debate a nivel político, social y religioso, que lleva al establecimiento de un Estado Laico, con separación de Estado—Iglesia, ambos con autonomía en sus
respectivos poderes, lo que significa que el Estado asume una postura de neutralidad que respeta y defiende el derecho de cada persona a vivir y practicar su creencia, de acuerdo a su conciencia.
En el camino, suceden cosas importantes que producen una diversidad de posiciones, ya sea de creyentes, librepensadores o ateos. Por otro lado, aumenta la inmigración de poblaciones no católicas que se instalarán en varias zonas del país: al mismo tiempo, se construyen templos, iglesias, sinagogas y lugares de culto, con el fin de atender a sus fieles y realizar un trabajo de captación de nuevos adherentes. De modo que la laicidad y la secularización en nuestro país ha sido un hecho positivo para la sociedad y para la gente, que ha dado al Uruguay un distintivo del ser nacional como un ejemplo de democracia, libertad y participación de la ciudadanía.
El Presidente también agrega: “nos fuimos de mambo”; extraña frase que, en mi opinión, tal vez significa “pasamos el límite”. Y dice: “tenemos que hacernos cargo, porque subestimamos la espiritualidad”.
Aludiendo al aporte que hacen las organizaciones religiosas y humanitarias para atender situaciones de pobreza, fragmentación social, adicciones, vacío existencial de personas con problemas emocionales o sicológicos, y pérdida de sentido de la vida.
Y aquí entramos en un tema polémico. Porque cuando hablamos de “Espiritualidad” podemos tener distintos enfoques u opiniones. Sin desmerecer la contribución que, desde hace muchos años, las iglesias, organizaciones humanitarias, el voluntariado, entre otros, hace en nuestro país, creo que la Espiritualidad incluye al conjunto de personas, organizaciones, sean religiosas o no, motivados por su sensibilidad humana, principios y valores, que llevan a cabo acciones en favor de los demás, por solidaridad, compasión y fraternidad: que luchan por la justicia social y condiciones de vida digna para todos y todas; todos abonan lo que llamo : Espiritualidad Integral”, como una dimensión trascendente de la vida.
Pero sin olvidar que el Estado es responsable de asegurar la salud, la alimentación, la vivienda, las necesidades elementales de todos los ciudadanos y quienes habitan en nuestro territorio. El Estado tiene, o debe conseguir, los instrumentos para ello: leyes, organismos, recursos, disposiciones, etc.
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