Por Wilfredo Miranda Aburto /Un portavoz del Departamento de Estado, bajo la dirección del secretario Marco Rubio, aseguró a al Periodico DIVERGENTES que Estados Unidos se “relaciona activamente con una amplia gama de nicaragüenses a través de nuestra embajada en Managua y en Washington como parte de nuestras funciones diplomáticas habituales”. La declaración llega después de que esta redacción consultara sobre los “contactos sin negociaciones” que, según fuentes allegadas a ambos gobiernos, ocurren desde diciembre de 2025, cuando los copresidentes enviaron a Dennis Moncada a Washington para abrir un canal con la administración del presidente Donald Trump .
El Departamento de Estado advierte a la “dictadura Murillo-Ortega” que “todas las opciones siguen sobre la mesa”. Un portavoz del Departamento de Estado consultado por DIVERGENTES no precisó la naturaleza de los “contactos” que Estados Unidos mantiene con el régimen copresidencial, pero sí afirmó que se “relacionan activamente con una amplia gama de nicaragüenses a través de nuestra embajada en Managua y en Washington” como parte de sus funciones diplomáticas habituales. El funcionario fue enfático sobre la postura frente a la “dictadura Murillo-Ortega”: “La política de Estados Unidos hacia Nicaragua sigue centrada en eliminar las amenazas a nuestros intereses de seguridad nacional”
Aunque el Departamento de Estado se limitó a responder de esa manera sobre la naturaleza de los contactos, el portavoz enfatizó que “la política de Estados Unidos hacia Nicaragua sigue centrada en eliminar las amenazas a nuestros intereses de seguridad nacional que plantea la dictadura Murillo-Ortega, incluyendo poner fin a la migración ilegal, restaurar el Estado de derecho y proteger y promover los intereses, los ciudadanos y la prosperidad de Estados Unidos”.
El pasado 17 de marzo, (Periodico) DIVERGENTES publicó un recuento de la relación entre Managua y Washington, en medio del nuevo tablero regional impuesto por el presidente Trump tras la captura del dictador Nicolás Maduro en Caracas. A partir de más de una decena de entrevistas con fuentes allegadas a Estados Unidos y al régimen sandinista, esta redacción corroboró que existen “contactos” entre ambos países y que, en el caso de Nicaragua, la conducción de esa relación ha recaído en Laureano Ortega y el cocanciller Valdrack Jaentschke.
En paralelo a las gestiones de Moncada, a principios de enero, Estados Unidos nombró como encargado de negocios interino a Elias Baumann, quien prometió “protección a las libertades fundamentales”. Con el cocanciller de regreso en Managua y el panorama venezolano más claro, tras una transición tutelada por Trump y el secretario Rubio, los Ortega-Murillo retomaron “contactos” con funcionarios norteamericanos, en un contexto en el que, a través de declaraciones oficiales de funcionarios de la administración republicana, y hasta de congresistas, insisten en que Nicaragua no es un país socio, ni amigo.
Esa retórica ha sido teñida de un matiz muy llamativo: la personalización de las críticas en la figura de la copresidenta Murillo, percibida en este momento en Washington como el poder real, por encima de un Ortega envejecido y menguante. En ese sentido, la respuesta del portavoz del Departamento de Estado se alinea en ese rumbo ya que, al llamar a la dictadura, antepone el apellido de Murillo.
De acuerdo a las fuentes consultadas para el anterior artículo, la copresidenta Murillo ha hecho concesiones ante las sugerencias estadounidenses un tanto a regañadientes, ya que la administración Trump mantiene una serie de acciones de presión, como la investigación iniciada por Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), bajo la Sección 301 sobre las políticas de Nicaragua relacionadas con derechos laborales, derechos humanos y el estado de derecho.
“En esas reuniones puntuales, que de nuevo no son una negociación en sí, pero se han hecho ciertas concesiones por parte del régimen”, insistió la fuente la semana pasada. “Se han tratado aspectos puntuales como el tema migratorio, que produjo la formalización de requisitos de visas para varios países en febrero, incluida para cubanos que usaban Managua como trampolín migratorio hacia Estados Unidos. Se ha pedido la liberación de todos los presos políticos y Valdrack y Laureano lo apuntan, pero no se cumple concretamente”.
Respecto a las otras consultas de DIVERGENTES sobre lo dicho por las fuentes consultadas, el portavoz del Departamento de Estado insistió que “la dictadura Murillo-Ortega continúa alineándose con países que desafían los intereses de Estados Unidos en todo el mundo”.
“Hemos dejado claro a la dictadura los riesgos que tales relaciones representan para Estados Unidos y nuestros ciudadanos, nuestros socios hemisféricos y el pueblo nicaragüense”, precisó el funcionario de la cartera de Marco Rubio.
Si bien el régimen Ortega-Murillo ha logrado esquivar las presiones directas de la administración Trump, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela o de las negociaciones en curso con Cuba, ha seguido toreando a Washington mediante su alineamiento diplomático con Rusia y, sobre todo, con China, a la que ha entregado concesiones mineras. Ese giro copresidencial llegó al punto de que en septiembre de 2025 confiscó la planta de la empresa de capital estadounidense BHMB Mining Nicaragua para transferirla a compañías chinas.
El portavoz del Departamento de Estado resaltó que desde 2018, Estados Unidos ha impuesto sanciones financieras contra 52 individuos y 14 entidades “por su apoyo a la dictadura Murillo-Ortega”. Uno de los últimos sancionados fue uno de los principales carceleros del régimen, el director de Máxima Seguridad de la cárcel La Modelo, Roberto Clemente Guevara Gómez, por “su participación en una violación grave de derechos humanos contra un preso político”.
“Seguimos monitoreando de cerca los acontecimientos en la región para determinar de dónde recibe apoyo la dictadura y orientar eficazmente nuestras herramientas diplomáticas para lograr un cambio de comportamiento”, afirmó el portavoz del Departamento de Estado y, a continuación, dejó una advertencia clara para el “régimen Murillo-Ortega”: “Todas las opciones siguen sobre la mesa”.
Material Publicado y redactado por el Periodico DIVERGENTES
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