El estatuto de Cataluña

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Hay un movimiento secesionista en Cataluña. De eso no hay dudas. Este movimiento que viene creciendo en los últimos años saca su energía de un enorme foso que hay entre los españoles y sus instituciones, del rechazo a la enorme corrupción del Estado –PP (aunque no únicamente) en momentos de crisis económica, sin dejar de lado una hostilidad particular contra los restos del absolutismo, aún latentes en España, donde el rey, la Iglesia y “los grandes” siguen siendo los grandes terratenientes del país. Y se aprovechan de los subsidios que otorga la UE.

¿Cuál fue la chispa que produjo el estallido en Cataluña?
La suspensión del estatuto de autonomía de Cataluña por el Tribunal Constitucional en el año 2010.

Hay un elemento clave para entender la crisis. La postura de Mariano Rajoy. Su requerimiento al poder judicial que provocó la suspensión del estatuto. Rajoy se encargó en persona de organizar el ataque al estatuto de Cataluña.

¡Una verdadera provocación política!
El otro elemento a tener presente es la historia. Que explica por qué la suspensión del estatuto de autonomía, insisto, en el año 2010; volvió a abrir una vieja herida.

El 14 de abril de 1931 los republicanos españoles ganaron las elecciones municipales en la mayoría de las grandes ciudades, proclamando varias repúblicas, entre ellas la República catalana bajo el liderazgo de Lluís Companys, consejero municipal de Esquerra Republicana (ER, Izquierda Republicana). En aplicación de un programa federalista, esas repúblicas independientes proclamaron la Segunda República española, a la que el fascista de Francisco Franco puso fin. Una vez fallecido el dictador, los republicanos argumentaron que la república federal seguía siendo el régimen legal al que convenía volver.

La cuestión se encaminó por la vía de un acuerdo. Los catalanes renunciaban a formar una república federal y aceptaban por lo tanto el régimen monárquico, abandonando el proyecto de declarar unilateralmente la independencia como en 1931; a cambio, obtenían un estatuto de autonomía y un derecho civil propios.

Se llega al año 2006 y se reforma el estatuto de autonomía ampliando las competencias de la Generalitat. Para eso, primero lo tuvo que aprobar el Parlamento catalán. En segundo lugar el Congreso de los Diputados y el Senado español. Y en tercer lugar por una ratificación mediante un referéndum. Aunque se cumplieron las etapas, ese nuevo estatuto fue suspendido por el Partido Popular en el año 2010, por un Tribunal Constitucional cuyos miembros en su mayoría fueron nombrados por los partidos conservadores.

O sea, ¡que la crisis actual la produjo el partido de Rajoy!
El estatuto del año 2006 había sido un avance en una cantidad de aspectos. Su principal novedad era que establecía un nuevo modelo de financiación de la autonomía. Se disponía que el Estado invirtiera en infraestructura e igualaba el castellano y el catalán en deberes y derechos.

El texto del estatuto de 2006 obliga a conocer el catalán igual que el castellano, consolida el catalán como lengua de uso normal y preferente de la administración pública catalana y normalmente utilizable como vehículo de aprendizaje en la enseñanza.

El preámbulo del Estatuto hace referencia a una votación del Parlamento Catalán que declaró a Cataluña como nación. Los partidarios del PP sostienen que ese preámbulo carece de validez jurídica y afirman que era una constitución paralela.

La relación de fuerzas y el contexto cuando se aprobó el estatuto, tenía a Rodriguez Zapatero como Presidente de España y Maragall  Presidente de la Generalitat, los dos socialistas. Había una alianza entre el PSC y ER en Cataluña. Fue antes de la crisis desatada en los años siguientes.

En otro contexto político y económico, por acción impulsada por Rajoy y el PP, lograron que el Tribunal Constitucional de las 114 impugnaciones se recurrieran 14 artículos, entre los que hacían referencia al poder judicial y a los tributos a pagar.

Mientras el texto del estatuto de 2006 fue aprobado en un referéndum el 18 de junio de ese año, sustituyendo al estatuto de 1979; el que fue modificado en un sentido más centralista en 2010  no fue sometido a referéndum.

Las modificaciones del 2010, son una vuelta al año 1979 porque se mete con la lengua, con la educación, rebaja la participación del gobierno catalán en los ingresos estatales, disminuye el control del orden público y limita las potestades jurídicas de la justicia catalana.

Se pretende ir contra la Ley de Normalización Lingüística del 6 de abril de 1983, votada por unanimidad en el Parlament de Cataluña, donde se protege y extiende el uso del catalán. Este es todo un tema a desarrollar en otra oportunidad.

En las discusiones que hubo en la modificaciones de 2006 los socialistas liderados por  Rodriguez Zapatero no querían  meterse con el Poder Judicial y que no se estableciera el deber de conocer el catalán (una obligación que la Constitución de 1978 sólo da al castellano). Manejaban el concepto de nacionalidad, en el entendido que eran naciones sin Estado. Este es otro punto de discusión.

Aquí está la madre del borrego.
¿Cataluña es una comunidad y una nación como dice el estatuto de 2006 o es una nacionalidad como dice el art. 2º de la Constitución de 1978?

El tiempo dirá…La seguimos la semana que viene con el análisis de los atropellos de Rajoy y las posibilidades para el 21 de diciembre…

Por el Prof. Gonzalo Alsina

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