Paysandú: “Este no será un teatro para pocos…»

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“Este no será un teatro para pocos. Lo cuidaremos, sí, pero no será cerrando sus puertas”, dijo el intendente Guillermo Caraballo en la parte culminante de su discurso, durante la reapertura del teatro Florencio Sánchez.

El acto se realizó ante alrededor de quinientas personas, entre ellas la ministra de Educación y Cultura (en ejercicio), Edith Moraes; los jefes departamentales de Montevideo (Daniel Martínez) y Río Negro (Oscar Terzaghi); presidentes municipales de Entre Ríos, entre ellos Mariano Rebord de Colón y de Villa Elisa, Leandro Arribalzaga; el jefe de Policía, comisario general ( r) Luis Mendoza; Layla Amorim, sobrina de China Zorrilla, de quien se inauguró tras el programa en la sala principal la muestra “La Comedia de China”.

Inmediatamente después, se ofreció un concierto de la Ossodre y ballet tango del Cuerpo de Ballet de la Escuela Nacional de Formación Artística del Sodre.

La ministra Moraes aseguró que la sala “se merecía estas obras, que abarcaban el cielorraso, el escenario y el foso de la orquesta, para transformarlo en el único teatro del Interior del país y de toda la región con un foso para cuarenta músicos”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el Intendente Dr. Guillermo Caraballo, el viernes 16 de marzo, en ocasión de la velada de re-apertura del Teatro Florencio Sanchez


«Muy buenas noches a todos, a las autoridades municipales, departamentales y nacionales, que nos están acompañando en este acto de reapertura del teatro, en especial el saludo a la Ministra Interina de Educación y Cultura, Edith Moraes, y a todos los Directores de dicha cartera de Estado, al Presidente del Directorio del SODRE, Doreen Ibarra, a la Directora del Teatro Solís Daniela Bouret, a los colegas Intendentes de Montevideo Daniel Martínez, de Río Negro Oscar Terzaghi, de Colón Mariano Rebord, de Villa Elisa Leandro Arribalzaga, a la Sra. Laila Almirón Zorrilla, sobrina de la actriz uruguaya China Zorrilla, que junto con otros han hecho posible que en esta misma jornada estemos habilitando la muestra “La Comedia de China” en el fuoyer del teatro.

Quiero también dar la bienvenida a un nutrido auditorio, integrado por diferentes grupos de personas como la sociedad misma, están aquellos que se dedican cotidianamente a desarrollar diversas expresiones artísticas y culturales en nuestro departamento, están aquellos que realizan actividades comerciales y empresariales en Paysandú, están los que participan activamente de las diferentes organizaciones sociales a lo largo y ancho del departamento, están los integrantes de los medios de comunicación… están los estudiantes de la Escuela 95, adolescentes del Liceo N° 6, jóvenes de la Universidad del Trabajo, muchachos de la Universidad de la República, y participantes de nuestro tan querido programa “Un Niño un instrumento” de los barrios Chaplin y Suroeste.

El agradecimiento a los medios de comunicación que están transmitiendo en vivo y los que están grabando para difundir un compilado.

Dicen los historiadores que fueron 35 accionistas los que por el lejano 1859 fundaron una sociedad para la construcción y explotación de lo que hoy es este, nuestro teatro. Cada uno de ellos aportó 240 pesos (que por cierto, valdrían bastante más que hoy).

Casi 160 años después de aquella patriada, los sanduceros volvemos a sentir, como tantas veces, el orgullo de contar con una de las mejores salas del país. Algunos dicen, después del Solís, LA MÁS importante. Para nuestro disfrute y al servicio de todos quienes nos visitan.

Hoy, casi 160 años después, nos llena de orgullo poder mostrar la finalización de algunas reformas que permiten devolver a esta joya arquitectónica el brillo y la funcionalidad que desde hace muchos años la sociedad de Paysandú venía esperando. Reformas indispensables y hechas a conciencia, con el cuidado que un monumento como este merece.

Con la decisiva intervención de la Intendencia de Paysandú, del Ministerio de Educación y Cultura, a través de la Comisión Nacional de Patrimonio, y con la colaboración de la sociedad civil a través de la Fundación Amigos del Teatro Florencio Sánchez; bajo la dirección de obras de la Arq. Mónica Ferraris, el trabajo de funcionarios municipales, de la empresa constructora Pablo Caillavet y la restauradora Cecilia Camacho:

• Restauramos a nuevo el cielo raso, para lo cual debimos sustituir la totalidad del yeso que estaba con riesgo de desplome. Fue sustituido por un nuevo placado de yeso, cuidadosamente pintado símil mármol.

• Instalamos extractores de aire,

• Hicimos una nueva distribución de las butacas en platea, eliminando el pasillo central, ganando 30 localidades de mejor visibilidad, pero mejorando además la comodidad para los asistentes, ya que aumentamos la distancia entre las butacas.

• Quisimos mejorar las condiciones de inclusión reservando algunas localidades para sillas de ruedas.

• Un aspecto muy reclamado por los artistas: eliminamos la inclinación del escenario, llevándola a cero grado, es decir, está perfectamente horizontal, e hicimos un montaje a nuevo del piso escénico.

• Después de muchos años en situación de inutilidad, recuperamos, acondicionamos y ampliamos el espacio destinado al foso, que pasó de 34 a 55 mts2, lo que significa aumentar su capacidad para recibir simultáneamente a 50 artistas. Es el único teatro de todo el interior y la región que tiene foso de orquesta para un tamaño razonable. Esto ha de permitir, de ahora en adelante, recibir algunos espectáculos de ópera, ballet y musicales que por primera vez se pueden presentar en la región… Seremos uno de los centros regionales que nos hace faro, los más cercanos con estas posibilidades son Rosario, Córdoba, Buenos Aires, Montevideo, Porto Alegre.

• Instalamos nuevos tanques de almacenamiento de agua potable.

• Habrán notado cuando ingresamos que las luminarias de la sala fueron cambiadas. Dejamos el uso de lámparas incandescentes a lámparas LED, que como sabemos, es un sistema mucho más eficiente.

Pero desde un inicio tuvimos claro que la grandeza de una sala teatral necesita pero no termina con su brillo arquitectónico. Como en tantas otras cosas, es el alma lo que definirá su esplendor.

Y entendemos que el alma de un teatro es su actitud, es inteligencia y sensibilidad, es su vocación de abrirle sus puertas a todos, de todas las clases, religiones y convicciones porque todos, con nuestros impuestos, somos quienes logramos estas cosas.

Por este motivo es que además de la recuperación edilicia haremos una fuerte apuesta a la gestión profesional de este Teatro.

Para eso convocamos –previo acuerdo con la Intendencia de Montevideo- a una sanducera, Virginia Dalto, que desde años está acompañando el estupendo proceso de revitalización del Solís; y a Nicolás Langone, funcionario municipal que venía desarrollando diversas actividades artísticas en nuestro departamento. Y con ellos acordamos que trabajarán con toda libertad, pero cuidando dos directivas muy claras:

– Primero, la apertura del Florencio a múltiples expresiones artísticas, géneros y diversidad de auditorios. Este no será un teatro para pocos. Lo cuidaremos, sí, pero no será cerrando sus puertas.

– la segunda directiva: pensar esta sala en el marco de un sistema de oferta cultural, que habrá de coordinar con otros prestadores culturales, locales, regionales, nacionales y hasta internacionales. Por este motivo es que dispusimos, como prioridad de nuestro gobierno, la recuperación edilicia y funcional, después de 40 o 50 años de deterioro, del excine Astor, ubicado a pocas cuadras de acá, en pleno centro de la ciudad, con un extraordinario potencial que lo transformará en el complemento perfecto y que junto al Florencio harán de Paysandú la ciudad con mejor infraestructura cultural del interior del país.

Aquellos 35 sanduceros que hace 160 años soñaron con esto, nos dejaron un mandato. Durante décadas el nombre de este teatro fue “Progreso”. Progreso significa confianza en el futuro, avanzar. Animarse. Y el mandato que nos viene de la historia es que no podemos temerle a la innovación, a cruzar líneas. Podemos no conocer lo que está más allá de las líneas, pero que las dificultades para ir a más, vengan de la realidad, del azar o de la economía; nunca de nuestros propios temores que nos paralizan.

Somos una generación que vivimos un momento crucial de la historia. Que la recuperación de esta sala, que el rescate del Astor (y tantas otras cosas en las que estamos empeñados) sean el símbolo de que nuestra generación está a la altura de aquellos 35 emprendedores. Desde este punto del tiempo y mirando a estos gurises que hoy nos acompañan, les decimos con serenidad a aquellos emprendedores que preferimos el temor que viene con los cambios, a la seguridad del quietismo. Porque Paysandú es movimiento. Y solo el movimiento es vida. Tenemos un futuro heroico!!! que lo haremos juntos!!! haremos que Paysandú sea el mejor lugar para vivir!

Muchas gracias. Y disfrutemos».

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