La batalla de Cuito Cuanavale (1)

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En la primera mitad del año 1988, estábamos con un grupo de uruguayos visitando la casa de Hemingway, conocida por Finca La Vigía, cerca de la Habana, a 15 kilómetros de la capital cubana.

A 30 años se van difuminando los recuerdos, pero hay uno que me quedó grabado para siempre. Cuando nos estábamos yendo de la visita, en torno de un televisor había un grupo de cubanos y de turistas mirando una acción bélica con presencia de tanques. No recuerdo cuánto duraron las imágenes. Fue poco tiempo, pero el suficiente, para darme cuenta del dramatismo de lo que estaba ocurriendo.

Adelante nuestro estaba una señora, funcionaria del museo, y me llamó la atención sus ojos brillosos, que delataban que había estando llorando mientras miraba la televisión. Me acerco y le digo: perdone compañera, ¿por qué lloraba?

Con actitud digna y firme me contestó: porque en la batalla de Cuito Cuanavale está peleando mi hijo de 18 años, que fue a vengar la sangre derramada por su hermano de 21 años.

No supe que decirle. No me acuerdo de cómo era la casa de Ernest Hemingway, pero jamás me voy a olvidar de esa madre cubana, madre de dos hijos muy jóvenes que decidieron por voluntad propia, ir a pelear en apoyo de un país africano, en defensa de su soberanía, ante la agresión de la racista Sudáfrica. ¡Jamás me voy a olvidar!

Luego leyendo descubro que por más de tres lustros participaron de esa epopeya más de 400.000 soldados cubanos-sin contar los civiles que fueron a Angola- dando ante el mundo un ejemplo extraordinario de solidaridad, ayuda desinteresada e internacionalismo.

La batalla de Cuito Cuanavale, por la localidad angoleña del sudeste de ese país, que está ubicada en un lugar estratégico, donde confluyen los ríos Cuito y Cuanavale. Esa batalla contribuyó de manera decisiva a los Acuerdos de N. York de diciembre de 1988, que hicieron posible la retirada de las tropas sudafricanas y el cese de las agresiones externas contra Angola, el surgimiento de Namibia como nuevo país independiente en la geografía política africana y el regreso a Cuba de sus soldados y oficiales.

Esta batalla es equiparable a la victoria vietnamita contra los colonialistas franceses en Dien Bien Phu. El heroico pueblo de Vietnam comandado por el General Giap, entre el 13 de marzo y el 7 de mayo de 1954, derrotaron a los colonialistas franceses, tomando la estratégica fortaleza o guarnición en Dien Bien Phu, que marcó el fin del colonialismo francés en Indochina.

La batalla de Cuito Cuanavale en Angola es su símil. Pero con una diferencia. En este caso el ejército más poderoso de África no pudo tomar Cuito Cuanavale. Y en eso consistió su derrota.

Fue una batalla larga, de varios meses. Por lo menos desde octubre de 1987 hasta mediados del año 1988.

Imbondeiro

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