El editorialista del diario El País titula con La Renta Básica. Así que deja de ser utópica la idea que sustentamos desde hace una década! Destacada en este medio, por analogía con el “Arte de la Guerra” la proposición “tiene el valor del tamaño de su enemigo”. No se me escapa que su consideración en el seno de la mayor organización gremial del país lo induce al duro cuestionamiento del matutino. El editorial, sin firma a la vista, reitera el manido fundamento de imposibilidad financiera para hacerla efectiva aún en la emergencia y argumenta que aquí se compensa con los “beneficios” a los grupos más vulnerables de la sociedad. No le molesta que hayan sido instaurados por los gobiernos de izquierda y omite los principios rectores de su génesis.
Reseña
La definición de renta básica universal, expresada por Hardt y Negri en el libro “Imperio” hace muchos años es la distribución en
la humanidad de parte de la riqueza, bienes materiales e intangibles creados por ella misma. A lo que agrego por mi cuenta: acumulados en el pasado, presente y futuro. Sin importar quién la crea, todo ser humano que accede a este mundo tiene derecho a parte de ella. Es una herencia de la humanidad toda pues se produjo y produce con los recursos naturales del globo integrados a los conocimientos tecnológicos, científicos y de gestión acumulados por la sociedad en su conjunto. Ningún integrante en particular puede adjudicarse haber multiplicado esos bienes sin colaboración activa o pasiva de sus congéneres, anteriores o contemporáneos a él. La Renta básica tiene fundamento en la solidaridad social que debe amparar el derecho a la vida de todos los seres humanos independientemente de su condición. Debe habilitar a forjarse una vida mejor, despegada de las necesidades primarias. Con esta base los propósitos personales podrán ser logrados de acuerdo a las vocaciones y destrezas que hacen de la diversidad en la individualidad un componente único de la especie humana. Igualados todos en lo básico, se podrán aprovechar las oportunidades que permiten a algunos destacarse sobre la mayoría con logros, ya sean materiales o intangibles, para el usufructo y el destaque individual. El delito, inescrutable resultante de las humanas pasiones y miserias, seguirá existiendo, pero ya no impulsado por las necesidades básicas… y no exonerado por las mismas. Imagínese los beneficios que a la justicia puede acarrear el no verse limitada por eximentes hoy ineludibles a su aplicación en una sociedad tan injusta.
Las políticas sociales elevarán sus objetivos con propósitos adecuados a la complejidad de la sociedad actual, asistiendo en capacitación y adiestramientos acorde a las vocaciones y propósitos. Quienes por herencia u otras razones tengan ingresos y patrimonio, también recibirán el salario para que igualar arriba sea congruente con igualar abajo.
Se replanteará todo el sistema jubilatorio, abandonando al fin el paradigma del hombre máquina, de los ciclos activos e inactivos, contrarios a la integridad de la vida humana. Se terminará con el dogma de una edad para adiestrarse, otra para trabajar y otra para la inactividad. Todas las edades podrán ser para todo y toda actividad, remunerada o no, podrá ser realizada a cualquier edad!
Amparados por la renta básica, las personas podrán dejar de trabajar para sobrevivir y hacerlo para vivir mejor. Claro que podrán elegir no trabajar para vivir peor, volcados a una adicción. Reconozco no tener respuesta para las consecuencias negativas en estos casos, que no son peores a los de acaparar y hasta usurpar recursos que son de todos.
Pero se verán menos obligados los niños a tener trabajar. Los artistas desplegarán su creaciones, los pensadores su capacidad de reflexión. El ocio creativo será revalorizado, menos discriminado, así como todas las actividades, acciones individuales y sociales que hoy aparecen como no utilitarias que en el futuro, como pasó a lo largo de toda la historia, mostrarán su aporte a una sociedad más versátil, más justa, rica en la diversidad, solidaria, inclusiva. Puedo ahorrarme parte del extenso listado de adjetivos que se me ocurren: una sociedad más humana.
Debe ser universal y llegar a todos para terminar con la discriminación positiva que conllevan las ayudas focalizadas, distorsionadas por parciales e injustas, a favor de unos y desmedro de otros. Sobran los ejemplos.
Volviendo al editorial
Es muy explícito y representa a quienes no quieren otra sociedad humana aferrándose a una organización y recreación de la vida social en términos mercantiles y para no quedarse cortos ideológicamente, financieros. Ni una sola referencia a redistribuir mejor la riqueza, al derecho a la vida, a las oportunidades, la equidad o la justicia social.
Sin embargo
Hasta el siglo presente el capitalismo tuvo todo para ganar. Pero la sobreexplotación de los recursos naturales y dilapidación del consumo amenazan el propio ámbito de la vida…que incluye a todos. Igual que el virus, solo los capitales circulan libremente por el mundo, corrompiendo las comunidades, recreando la desigualdad y dañando cada vez más el medio ambiente. Pero no habrá cofrefort que guarde la vida para unos pocos si no están los trabajadores, los creadores, los curadores y productores de lo que hace a la misma posible. Entonces los fans del sistema clamaran por solidaridad. Tal vez por eso ya vemos a algunos, incluso aquí mismo, dando cátedra sobre disminuir emisiones nocivas y preservar el agua y el aire. No creo que sea por todos; es más bien por ellos.
Por Luis Fabre
La ONDA digital Nº 982 (Síganos en Twitter y facebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA
(Síganos en Twitter y Facebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA
Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.