Argentina no te deja comer el pan dulce tranquilo.
Son vecinos que viven discutiendo por más que transitemos las fechas del Día de la Familia. No tienen paz ni tregua.
El problema es la constante crisis política y social que acecha al hermano país.
El intercambio no se desarrolla sobre un clima de tolerancia y democracia sino en un ámbito de constante tensión de fuerzas donde predomina el odio, reproche y confrontación.
Nunca en pos del consenso ni del entendimiento como articulaba el Gral. Líber Seregni para abrir el camino y resolver las diferencias.
No hay política de un país que constantemente esté sobre “una bomba para desarmar” pueda construir y encausar los problemas de interés colectivo a buen puerto.
En su compleja situación histórica hoy al límite, tan difícil de entender como es la relación de los argentinos con el peronismo, se suma que la población por vía del voto decidió tener de presidente a una persona que entiende que construye su proyecto político de país gracias a “las Fuerzas del cielo».
No hay mayor retroceso para una sociedad moderna que esta visión filosófica predomine en las concepciones del presidente de un país liberal y democrático del siglo XXI.
Así es Javier Milei, el presidente electo de Argentina.
Los países latinoamericanos necesitan proyectarse al futuro sin miedo, en un mundo complejo y globalizado con grandes desafíos científicos y humanos por delante, donde la libertad, educación y progreso deben ser el faro sin exclusiones.
No hay nada más peligroso en un mandatario que su fuerza mayor y lealtad a la República no sea la Constitución.
Constitución aprobada por la soberanía del voto popular y no gracias a las «Fuerzas» de la religión y dios.
Es un presidente que justifica sus acciones como voluntades «Divinas» dejando al margen la separación de Poderes como establece la Constitución del Estado Argentino.
En nombre de la libertad, falsamente empleada por él, establece en su DNU de gobierno el más fiero neoliberalismo económico y opresión política en favor de los más poderosos, sumergiendo al Pueblo al origen del problema como solución.
En Argentina desde la época de Carlos Menem nunca pudieron trascender y solucionar el problema del hambre, desigualdad e injusticias que vienen arrastrando desde hace varias décadas.
La izquierda allí, en caso que exista, nunca gobernó, nadie se confunda.
Argentina hoy en día es un país convertido en la cola del ratón con el potencial de ser la cara de un verdadero león, una potencia mundial.
La grave situación es un desperdicio para su gente y el mundo. Solamente disfrutamos de las acciones individuales de sus individuos que tantos genios tienen desperdigados por el mundo.
En Argentina el 50% de la población es pobre y en aumento. Los ricos a lo largo del tiempo y en diferentes etapas de los distintos gobiernos siguen siendo cada vez más ricos.
Es claro que esa supuesta «libertad» promocionada y banalizada por el candidato Milei, concepto de campaña pop y populista, que la mayoría votó con rencor y ciegamente contra el sistema político tradicional argentino de las últimas décadas, es la prisión económica de la mayoría de la población, el sector más vulnerable que representa la mitad de Argentina.
¡Paradoja!, quieren encontrar la solución pero se pegaron un tiro electoral y futuro. El tiempo dirá. Espero equivocarme.
Es un presidente embestido en líder populista y como todo populista va por todo cuando desafíen sus límites de poder y funciones como tal.
Hay que darle tiempo pero su línea para gobernar es similar a como fue en la campaña.
Es la promoción basada en la desconfianza y el repudio al funcionamiento del sistema político democrático argentino como justificativo libre para su accionar.
Milei nuevamente empieza a trabajar sobre el descreimiento del funcionamiento de las estructuras y Poderes del Estado para presionar e implantar sus objetivos como candidato o gobierno.
Su conducta es un acto de falsa rebeldía que tanto conmueve a las masas desesperadas que no encuentran ningún espejo para reflejarse.
Sus justificativos son fundamentos contra un enemigo identificado y señalizado, generalizaciones de las generalizaciones donde los atajos conceptuales y críticas siempre cae bien en estómagos crispados.
Es lo que la gente sumergida en el fondo del fondo quieren escuchar para encontrar una fácil explicación de su dura realidad porque no identifican los verdaderos orígenes del problema.
Falsa y peligrosa rebeldía para oídos desorientados en un presidente que debería apuntar en su mecánica de gobierno representar a la mayoría. Además de gobernar para todas y todos tanto en las coincidencias como en las diferencias.
Milei denuncia irresponsablemente que si se ofrece resistencia a sus artículos de la DNU en la Cámara de Representantes es producto que los representantes elegidos por el pueblo están esperando la «coima tradicional».
Fiel a su slogan de campaña, divide las aguas, donde los «argentinos de bien» están de su lado y los «corruptos argentinos» no son de su recinto. Concepto destructivo del presidente que contribuye con el atentado contra cualquier valor de confianza democrática y republicana de convivencia colectiva.
Es un presidente que sobre la base de la desesperación y desconcierto de la población en general es apoyado por las grandes corporaciones e intereses conservadores internacionales como la ultraderecha Vox de España, entre otros.
Sabemos que el horizonte del mundo que proponen estos poderes reaccionarios mundiales y conservadores son en sentido opuesto a cualquier modo de mundo moderno y progreso. Donde quedan excluidos los verdaderos valores de libertad, fraternidad y justicia democrática para el sustento del bienestar global de la población tanto para hombres y mujeres de todas las edades.
Argentina, lamentablemente va en la senda del más rancio camino neoliberal económico. Si el odio es el diálogo desemboca en el fascismo.
Es hora de despertar en la región si queremos una América Latina libre y colorida.
Es falso decir que Argentina siempre “sale y funciona”, menos con recetas antiguas que reiteradamente fracasaron en países del tercer mundo y quieren implementar.
Este país en términos de igualdad y fraternidad desde hace tiempo dejó de funcionar.
Con 50% de pobres nadie puede decir que las cosas funcionan y se resuelven con la liviandad del tiempo y derrame neoliberal que nunca llega.
Menos aun desembocando como solución la elección del presidente Javier Milei, un fanático reaccionario neoliberal. Digo presidente porque la mayoría lo votó y hay que respetar su cargo.
Es indispensable que los Poderes del Estado que son los que pueden garantizar la democracia en Argentina estén atentos porque para ahí va la guadaña.
El pueblo en urgencia y en su verdad necesita que el camino sea con liderazgo, convicción y democracia. Milei es la antítesis de esto.
Argentina para los argentinos/as.
Uruguay para los Uruguayos/as.
En Uruguay el próximo año que sea libertad de elección y democracia.
Uruguay en su independencia y soberanía debe continuar construyendo su propio camino en paz, democracia y libertad como sabemos construirlo.
Como mensaje de fin de año quiero resaltar las palabras de José Pedro Varela que son una maravilla conceptual y luz eterna en el camino constructivo para una sociedad fraterna y próspera en Uruguay.
Lo mejor es que es un auténtico Oriental.
“No profesemos ningún culto, pero tengamos la religión del porvenir, con la mirada fija en la estrella de la justicia, que nos alumbre; marchemos incesantemente preparando el establecimiento de la democracia, en la que el pueblo convertido en sacerdote y en rey tendrá por guía y por Dios a la libertad”.
Soy ateo, no se olviden de mi subjetividad.
¡Feliz año para todas y todos. Salud!…
Por Andrés Legnani
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