Es la miel, ya no es revolución

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Abejas zánganos señan
ambiciones de la silla
presidencial, ¡Rey astilla!.
Abejas peón ordeñan,
¡la revolución la leñan!.
Sin puertos con aires nuevos,
con panales viejos huevos,
mismas abejas de siempre
frotan manos, chocan entre
sí, se lastiman. Miel pudre.
Sigo libre navegando sin perder el faro…
¡Levanten amarras nomás!.

Por Andrés Legnani

 

 

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