Cisma en la Iglesia Católica /(Por Timothy Jones y agencias)

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  – (Por Timothy Jones y agencias)- Hoy, 1 de julio de 2026, se consumó lo que se venía anunciando desde febrero: la SSPX (Sociedad de San Pío X) desafió al papa León XIV y consagró a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio, en Écône (Suiza), sede de su seminario principal.

Ante el posible cisma que implicaba la consagración sin el aval del Vaticano, el Papa León XIV había pedido el martes 30 al grupo disidente conformado port católicos ultratradicionalistas, que cancele su prevista consagración de obispos. Eso haría irreversible y radical el cisma con la Iglesia católica tradicional.

El grupo SSPX fue fundado en 1970 por católicos que se oponían a las reformas liberales introducidas en la Iglesia por el Concilio Vaticano II de la década de 1960.

«Te lo ruego y te lo pido de todo corazón, dijo el Papa: ¡Por favor, da marcha atrás!», escribió Leo en una carta al reverendo Davide Pagliarani, superior de la Sociedad de San Pío X, calificando el plan de acto cismático y de «pecado de extrema gravedad».

En la carta, el pontífice reiteró que el Vaticano estaba dispuesto a entablar un diálogo y advirtió sobre las consecuencias negativas para los implicados.

«Os exhorto a que consideréis detenidamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que estáis a punto de emprender les privaría de la recepción lícita, y en algunos casos incluso válida, de los sacramentos», escribió.

Según la ley de la Iglesia Católica, cualquier consagración de obispos que no esté autorizada por el Vaticano conlleva la excomunión automática, tanto de los obispos recién consagrados como de quienes los consagraron.

En la Iglesia, la excomunión excluye a una persona de los sacramentos, los ritos y la comunión espiritual con los demás católicos.

Esta división entre los fieles, que ahora se consuma en un cisma, se remonta a décadas en la Iglesia Católica. La Sociedad de San Pío X ya celebró el lunes la ordenación de cinco nuevos sacerdotes cerca de su seminario en Écone, Suiza.

Sin embargo, la consagración de obispos sin el consentimiento papal se considera una violación mucho más grave del derecho canónico.

En 1988, el fundador de la FSSPX (Fraternitas Sacerdotalis Sancti Pii X, es decir, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X), el arzobispo francés Marcel Lefebvre, consagró a cuatro obispos e inmediatamente fue excomulgado junto con los nuevos obispos, medida que fue levantada en 2009.

La FSSPX cuenta con presencia en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes y casi medio millón de fieles, afirman ellos. Sin embargo, el grupo aún no tiene estatus legal dentro de la Iglesia Católica.

El propio Lefebre falleció en 1991 a la edad de 85 años.

La sociedad se adhiere a una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica, incluida la celebración de la Misa en latín. También rechaza el ecumenismo —que busca una mayor unidad con otras tradiciones cristianas— impuesto por el Concilio Vaticano II.

Hoy miércoles 1°, el superior general de la FSSPX, padre Davide Pagliarani, anunció públicamente que la Fraternidad procedería a nuevas consagraciones episcopales en el mismo día, alegando un largo proceso de reflexión, oración y consultas internas, tras haber solicitado sin éxito una solución a Roma para garantizar la continuidad del episcopado dentro de la Fraternidad.

El13 de mayo, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, advirtió oficialmente que la consagración sería «un acto cismático» y que constituiría una grave ofensa a Dios que lleva consigo la excomunión establecida por la ley de la Iglesia.

La Fraternidad no cedió. Ante el ruego papal, Pagliarani respondió pidiéndole al Papa que esperara antes de aplicar sanciones, pero éste siguió adelante con la ceremonia. Justificaron la decisión invocando un «estado de necesidad»: alegaron que solo les quedaban dos obispos vivos (Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay) y que era indispensable ampliar su cuerpo episcopal para sostener su actividad a largo plazo. En su comunicado inicial y en la homilía, presentaron el acto como un «deber sagrado» de defensa de la fe frente a lo que consideran una Iglesia actual apartada de la tradición.

Los cuatro nuevos obispos —Marc Hanappier, Michel Poinsinet de Sivry, Michael Goldade y Pascal Schreiber— quedan, junto con los dos obispos que consagraron, automáticamente excomulgados según el derecho canónico, replicando casi exactamente lo ocurrido en 1988, cuando Marcel Lefebvre hizo lo mismo en el mismo lugar.

En síntesis: la SSPX rechazó el ruego del Papa y decidió avanzar de todos modos, priorizando lo que ellos llaman la continuidad de su misión tradicionalista por encima de la obediencia jerárquica, aun a costa de una nueva ruptura formal con Roma.

 

 

 

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