…..(Por Ben Norton) – El 61% de los ecuatorianos rechazó la modificación de su Constitución, que habría permitido al Pentágono establecer bases militares estadounidenses en su territorio.
Este es un importante revés para el actual presidente Daniel Noboa, que está alineado con la aspiración de EEUU de imponer por la fuerza la hegemonía de Washington en la región.
Noboa es hijo del oligarca multimillonario más rico de Ecuador, Álvaro Noboa, quien se postuló como candidato presidencial en cinco elecciones diferentes con una plataforma de derecha radical, pero perdió en todas ellas (en 1998, 2002, 2006, 2009 y 2013).
El abuelo de Daniel Noboa, Luis Noboa, fue también el hombre más rico de Ecuador en el siglo XX. El patriarca de la familia trabajó para la Standard Fruit Company, ahora conocida como Dole, y estableció una enorme dinastía exportadora, especializada en la exportación de bananos.
La familia Noboa es acusada, en la generalizada opinión popular, de corrupción y estrechos vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado, según el portal geopoliticaleconomy.com. Daniel Noboa es hoy considerado un aliado regional clave de Trump. Tiene también la nacionalidad estadounidense, en tanto nació en Miami, y apenas dos meses después de asumir la presidencia de Ecuador, Noboa regresó a Miami para que su esposa, una influencer de Instagram, pudiera dar a luz a su hijo en territorio estadounidense, garantizándole así la ciudadanía estadounidense.
Como presidente, Noboa ha sido ampliamente acusado de tendencias dictatoriales . Se ha burlado públicamente de los presos políticos de izquierda y ha amenazado con encarcelar a más rivales políticos.
Los ecuatorianos rechazan el intento de Daniel Noboa de modificar la constitución.
Uno de los objetivos clave de Noboa ha sido cambiar la constitución de Ecuador, que es una de las más progresistas del mundo.
La constitución de Ecuador prohíbe a los países extranjeros establecer bases militares en su territorio.
Noboa celebró un referéndum el 16 de noviembre para intentar modificar la constitución y permitir que Estados Unidos abriera bases militares en Ecuador.
La medida fue rechazada por abrumadora mayoría, con el 61% de los ecuatorianos votando en contra, según los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) .
En el referéndum, Noboa propuso cuatro medidas. Los votantes las rechazaron todas.
La segunda medida pretendía poner fin a la financiación pública de los partidos políticos en las elecciones ecuatorianas, lo que habría otorgado aún más poder a fuerzas de derecha adineradas como la dinastía oligárquica Noboa. Dicha medida fue rechazada con el 58% de los votos en contra.
Una tercera medida proponía la creación de una asamblea constituyente para reescribir toda la constitución. Esta propuesta fue rechazada con el 62% de los votos en contra. La cuarta, la reducción del número de asambleístas de 151 a 73 legisladores, fue rechazada por un margen más ajustado, de alrededor del 53% de los votos. La participación electoral fue del 80% de los 13,9 millones habilitados, y en los hechos fue un plebiscito sobre el respaldo popular a Noboa.
La actual constitución progresista de Ecuador fue redactada durante el gobierno del expresidente socialista Rafael Correa, quien gobernó desde 2007 hasta 2017. La convocatoria a la reforma fue parte clave de su plataforma de izquierda.
En 2009, Correa expulsó a las tropas estadounidenses de Ecuador y cerró las bases militares estadounidenses en el territorio de su país. Correa, doctor en economía, se opuso al neoliberalismo y rechazó el historial de Ecuador de contraer deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, dominados por Estados Unidos.
Washington apoyó un intento fallido de golpe de Estado de derecha contra Correa en 2010.
La gestión de Correa redujo significativamente la pobreza, la desigualdad y la violencia. Proclamó una “Revolución Ciudadana”, basada en lo que denominó “socialismo del siglo XXI”.
Durante los tres mandatos de Correa, Ecuador estrechó lazos con China. Además, impulsó la integración latinoamericana, albergando la sede de la UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas.
Bajo el gobierno de Correa, Ecuador se unió a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que promovía la desdolarización. La ALBA incluso creó una nueva moneda para el comercio regional, llamada Sucre, para desafiar el dominio del dólar estadounidense .
Hoy, Correa vive en el exilio como víctima de persecución política, porque las autoridades de derecha de Ecuador, respaldadas por Estados Unidos, lo acusaron formalmente del “delito” de la llamada “ influencia psíquica ” sobre sus seguidores de izquierda.
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