En una nota publicada con la firma de Ricardo Reilly Salaverri en la página editorial de El País el 19 de febrero de 2015, el autor se dedicó a criticar con dureza al FA y al gobierno saliente del Pepe Mujica –algo poco novedoso en ese diario-, pero ya que estaba aprovechó la ocasión para mostrar su desprecio por el Carnaval, quizás porque esa es la fiesta del pueblo.
Bajo el título “Partir, partir, ¡partiiiir!…”, Reilly escribió:
“Mientras va pasando ‘el Carnaval más largo’ (y ‘bodrio’) del mundo, el conjunto dirigido por el “Pepe” Mujica va preparando las ‘cacharpas’ -no diré valijas para evitar un acentito oligárquico- y nos deja un país sin realizaciones, sin buena educación pública y seguridad -en poco tiempo a Montevideo habrá que recorrerlo en tanquetas de guerra- a la vez que lega al que viene un agujero fiscal que en atención al tamaño de la república, podría ser declarado por las Naciones Unidas como una de las selectas maravillas del mundo”.
“Llegó la hora del partir y la despedida”.
“Las despedidas de los conjuntos carnavalescos que cierran sus actuaciones son todas parecidas (‘…llegó la hora de partir; otros vendrán al tablado; y les pedimos perdón; si los dejamos tarados… a lo que hay que sumar palabras tales como: lágrimas, nuevos sueños, amor, adiós, emoción y varios etcéteras, que por obvios no merecen referencia especial)”.
“Lo que es inevitable, tanto en las murgas que se van del escenario carnavalesco, como en el conjunto que abandona -un poquito, no del todo- los principales despachos de las oficinas del estado nacional, es que lo medular pasa por querer agraviar -querer no es poder en este caso- a la mitad del Uruguay que no piensa como ellos”. (…)
Aunque no agrega nada sustancial a lo ya transcripto, la columna completa de Reilly puede leerse en el siguiente enlace: Ricardo Reilly

Reilly Salaverri es un abogado, herrerista, quien tuvo alguna actuación en el Ministerio de Trabajo -adonde fue designado por el entonces presidente Lacalle-, pero que nunca fue afortunado cuando le pidió sus votos a la ciudadanía. No lo eligieron diputado en 1989 ni tampoco senador en las elecciones siguientes. Así que tuvo que dedicarse a la docencia en la Universidad Católica –nacida en 1984 de la mano del Goyo Álvarez- y a escribir columnas de opinión en El País, del estilo de esta que comentamos, irrespetuosa con el carnaval y las murgas.
Es comprensible entonces que a Reilly Salaverri le moleste ese tufillo popular que genera la fiesta del carnaval y es razonable que El País brinde sus páginas a sus comentarios, con los que no discrepa y que nadie se atrevería a calificar de “bodrios”.
Por William Puente
Periodista
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