Fabián es un Isabelino convertido gracias al tiempo vivido en la construcción de la planta que va agarrando forma definitiva cerca del Río Negro. Una planta que deberá ser controlada estrictamente en términos ambientales para que no se convierta en Frankenstein en el centro de nuestro territorio. Este requerimiento fue establecido, concebido y acordado a la hora de definir el proyecto. Las autoridades actuales y posteriores lo van a tener que cumplir.

Él en 2 cenas por semana es habitué de ir rotando varios bares de la zona. En esa ocasión fue a cenar al parador que queda sobre la ruta que está en un predio de una estación de servicios. Quiso salir un poco a pasear más allá de 10 cuadras de distancia de la avenida principal. Además darse un buen gusto porque la selección había clasificado de manera continua a un mundial. ¡Muchas gracias Tabárez!, ¡bien Alonso!, ¡grandes los jugadores!, exclamó.
Al llegar para relajarse un rato, tranquilo pidió algo medio liviano y rápido de servir. Sus energías luego de una larga jornada laboral a esa hora de la noche ya estaban en valores mínimos.
Pidió 1 agua de medio con gas y 1 mozzarella tipo pizzeta con jamón. Además enfatizó a la persona que atendía que le traiga un plato. Fabián tiene la costumbre de asociar enseguida a las personas con un sobrenombre como un juego por más que no se los diga. Para él la persona que atendía le decían «Neutral» o «Neutre». Apodo por la falta de ritmo de ir de una situación a otra, más siendo la persona a cargo de tener en orden y agradable el lugar.
Neutre luego de irse con el pedido, demorar y volver preguntó ¿era con gas?. Fabián respondió «Sí. Por favor».
En el local cada vez quedaban menos clientes. Fabián continuaba con la mesa vacía.
Neutre al rato largo trae la mozzarella. Pero la mozzarella no traía el jamón claramente pedido por Fabián. Entonces enseguida dice «a la mozzarella le falta el jamón. ¿Es cierto o está por debajo del queso?». Neutre responde sin exclamación «ay cierto, ¿te lo puedo agregar como viene sobre la mozzarella?». Sin hacer muecas Fabián respondió «Sí. Por favor».
Luego continuó. «¿Sabés qué falta?. Falta que traigas el plato que te pedí para las porciones de la mozzarella que vienen cortadas». Entonces Neutre trajo el plato. El plato era de un tamaño muy menor al tamaño de las porciones. Por lo tanto era muy difícil para servirse y cortar. Neutre continuó «¿Te lo dejo acá en este lugar de la mesa?». Con cara de póker Fabián respondió «Sí. Por favor».
Fabián finalmente degustada de la mozzarella y disfrutaba a pleno su agua con gas. Sentía la maravilla de los componentes del universo como confluían y transitaban con victoria sobre su sed
además restablecían a todo su organismo. ¡El agua es el mejor invento del universo, gracias naturaleza!, exclamó.
Enseguida que terminó su mozzarella con jamón «como viene» y su fantástica agua mineral decidió pedir que le vengan a cobrar. No quería escuchar más al señor que repetía sinónimos de los sinónimos de los sinónimos para explicar una única jugada de la selección repetida muchas veces en el televisor. ¡Uruguay ya clasificó!, exclamó.
Neutre le consultó «¿con efectivo o tarjeta?». Con tarjeta. Entrega en manos de Neutre la tarjeta para que la pase por el POS. «¿Sabes qué?, dejó de funcionar la máquina. Con tarjeta no te lo puedo hacer. ¿Podés pagarnos con efectivo?». Con cara de maniquí Fabián respondió «Sí. Por favor».
Antes aclaró «debo retirar de mi plata en el cajero de la estación y chequear cuánta me queda. Mañana voy a tener que hacer un viaje largo. Usted sabe bien que el combustible está por las nubes. Tal vez quieren que viajemos en cohetes o no lleguemos a ninguna parte».
Fabián fue hasta el cajero automático. No todo fue tan rápido. Tuvo que esperar una larga fila. No por falta de cajeros en la ciudad si no por lo lento de las personas en utilizar la máquina de dinero. A la salida algunas y otros puteaban por lo bajo gracias a lo poco de sus cuentas en esta altura del mes. Las energías de Fabián estaban en valores cero.
Fabián en su propio estado anímico empezó a sentir lo que deben sentir los viejos de mierda. Sabemos que los viejos a los que les toca ser mierda en la vida son bien jodidos. No solo por su vocación a las mañas si no por la experiencia en emplearlas y poder hacerte tropezar. Entonces no quiso serlo.
Volvió al parador, sonrió y una buena propina le dejó. Neutre se lo agradeció.
Mientras guardaba su propina agregó «espere que le abro la puerta que ya está trancada. Luis que es el dueño del lugar recién cerró. Tiene la mala costumbre de cerrar cuando hay clientes en el bar además de otras tantas cosas más. No es añejo para ser tan mañoso pero igual nunca espero una buena de él. No quiero saber más nada con este lugar. Quiero estar en paz y despertarme dignamente algún día y ver el rosado del amanecer.” Fabián respondió «Sí. Por favor.»
De fondo se escuchó “taran taran, taran, taran taran taran taran taraaaaan…tarararan” y un saxo continuó. Así cambió el ambiente del lugar. Finalmente Neutre sonrió.
Por Andrés Legnani
(Síganos en Twitter y Facebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA
Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.
Otros artículos del mismo autor: