30 años, la idea de la supuesta virtud auto reguladora de los mercados

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En esta nota el economista Prof. César Failache nos trae elementos sustantivos una sobre los cambios en el mundo trabajo y el empleo y su relación con el capital. Son apuntes que realizó en su muro y a nuestro entender contribuyen en dar claridad a la práctica social y política que llevamos adelante. (Genaro Ribero)
«El silencio ensordecedor de muchos economistas del centro y las periferias frente al proceso de transformación mundial

El presente texto es una traducción LIBRE y síntesis personal de la audición de Olivier Passet.

Allí Olivier Passet destaca que, desde hace 30 años, la idea de la supuesta virtud auto reguladora de los mercados orienta la acción pública de los estados de los países desarrollados, conduciendo a desmontar las barreras y las denominadas rigideces, qué, según este enfoque, impiden y sesgan los arbitrajes y las decisiones microeconómicas de los agentes privados. El papel del Estado pudiera ser importante REGULANDO, pero claramente de manera SUBSIDIARIA al mercado. El comportamiento maximizador de los ¨agentes¨ conduciría a un

equilibrio en el mercado de bienes, de trabajo y de capital, aumentando empleo, ingreso y bienestar ¨urbi et orbi¨.
Sin embargo…
En el actual mundo de países capitalistas avanzados la tasa de interés de los grandes bancos centrales cercana a cero – o incluso negativas-, se explicaría, siguiendo la teoría ortodoxa, porque existe mucho ahorro disponible, y ello se explicaría, sobre todo, por el envejecimiento de la población, que ahorra para la vejez. En consecuencia, poca demanda efectiva de parte de los que envejecen, existencia de sobreproducción de bienes, y con ello, tendencia a caer los precios provocando un fenómeno pocas veces visto en Uruguay, el de la deflación, y falta de dinamismo de la economía…Incluso esta teoría prevé que en éste contexto debiera caer el empleo, aumentar la dotación de capital por trabajador y con ello la productividad por trabajador. Pero los datos disponibles no concuerdan hasta ahora con esas previsiones… Esta concepción y sus policy makers como se denomina en inglés a los que hacen la política económica, en los Ministerios y el Banco Central, han conducido, en las últimas décadas al presente fiasco. El desempleo aumenta sin llegar todavía a los niveles de la última gran crisis de 2007, la dotación de capital por trabajador aumenta a ritmo decreciente y no aumenta la productividad de los trabajadores.

Por su parte, los mercados financieros, desregulados totalmente por los Estados en la década del sesenta del siglo XX hasta 2007, han devenido los directores del mundo, exigiendo mayores rendimientos del capital para sus clientes, especialmente los Fondos de Inversión.En tanto los bancos centrales llevan sus tasas a niveles cercanos a cero, para evitar – entre otros objetivos – que el sistema de pagos no se corte, lo que conduciría a una crisis sin precedentes. Esta posición parece coherente con la crítica keynesiana a la ortodoxia, que sostiene que, con tasas monetarias cercanas a cero, debiera aumentar el interés por invertir. Sin embargo, la liquidez que se inyecta por los bancos centrales en los mercados financieros, repercute principalmente en un aumento de la deuda privada y también en aumento del precio de los activos financieros. Pero no se destina a nuevas inversiones generadoras de empleo nuevo….

Asimismo, el empleo conduce a considerar lo que habitualmente se ha denominado desde hace unas décadas, y de manera a mi gusto un poco errónea, el denominado ¨mercado de trabajo¨. El mercado de trabajo, concebido como el lugar de negocio de la mercancía trabajo, muestra sus limitaciones por concebir al trabajo como una mercancía común, en el cual la flexibilidad de contratación y despido aseguraría el pleno empleo ajustando el salario. Pero cualquier empresario consciente sabe, que al contratar un trabajador, se está lejos de comprar una mercancía tan fácil de administrar como si fuera una materia prima o una máquina engrampadora. El trabajo es una construcción social y cultural, que en el contexto actual afronta una desorganización en la forma de contratación y las modalidades de administración, ya que el empleo depende de una inversión cada vez más desmaterializada: marketing, ventas, innovación, etc.
En este mundo entonces, obsesionado por aumentar la eficiencia en el mercado de bienes, de capital y de trabajo, es pertinente recordar al economista Karl Polanyi, que ya en 1944 propuso que se debería repensar la economía de mercado, proponiendo que se trata de una economía convencional y condenada a desaparecer.
Frente a estos hechos muchos economistas ortodoxos de antigua y nueva cepa, así como muchos heterodoxos novedosos – no todos, es de justicia acláralo – responden con oídos sordos.
Ya escucho las voces que en Uruguay – como se nos acostumbró en la dictadura – repiten el dictum del conformismo con el poder de turno y el om de la resignación: ¨por algo serᨅ continuará este comentario, … atendiendo a las especificidades del país y la región, con énfasis en Brasil y Argentina, que nos desvían del diagnóstico de Olivier, el que esperamos haber resumido fielmente, pero el que merece también una reflexión crítica».
Prof. César Failache
Febrero de 2021
La ONDA digital Nº 990 (Síganos en Twitter y facebook)
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