EL VIGÍA Luis Fabre y Alfredo Falero

La razón de un nombre
“EL VIGÍA”
Es el protagonista de una actividad arcaica. Desde su lugar puede ver mas lejos y trasladar a otros lo que ve, así sea un peligro, manifestación humana, variación climática o incluso un descubrimiento. Es función importante como para dar nombre a una ciudad: “Montevideo”. No obstante depende de la agudeza visual como de la percepción subjetiva dado que “todo puede ser bueno o malo según como se quiera tomarlo”(1). Un chiste popular ilustra esa condición. Vienen los indios! grita el vigía Pero cuantos son pregunta su jefe? _5001 responde rápido _ Y como sabe? _ viene uno al frente y como 5000 detrás! Por ello la versión de lo que se ve, tal como la nuestra escrita en esta columna, para ser verdad debe ser cuestionada en la experiencia(2). Es pleno derecho de nuestros lectores.
(1) Shakespeare; en boca de Hamlet.
(2) Popper; todo en lugar de ser ratificado debe ser sujeto a refutación.
Alfredo Falero: Sociólogo, Luis Fabre: Arquitecto
Semblanza de Luis Fabre

Cuando conocí a Luis Fabre hace unos años, aún trabajaba en el departamento de Sociología. Y comienzo de esta manera porque ser un sociólogo con perspectiva crítica, independiente, que trabaja en la academia en un país pequeño trae innumerables problemas. Más de los que cualquier lector pueda imaginar. La parte buena de esa trayectoria, muchas veces solitaria en cuanto a investigación, es que uno conoce a gente como Luis, arquitecto abierto, dispuesto a escuchar y aportar, con actitud de intercambiar y de integrar conocimiento sobre los más variados temas y se olvida de entornos hostiles. De allí en más, pasando por conocer de primera mano la realidad de Guichón –su ciudad natal- y sus alrededores desde donde pude tomar contacto con una realidad que desde Montevideo se puede fácilmente olvidar, no recuerdo una sola reunión de las tantas que tuvimos café mediante, en la cual el intercambio sobre sus preocupaciones intelectuales inmediatas y en general de los más diversos temas, me haya dejado sin reflexionar. Motivos más que suficientes entonces para emprender entre ambos esta aventura de una columna en La ONDA digital.
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Semblanza de Alfredo Falero

En el largo camino de la vida encontramos hombres y mujeres con intereses comunes. En mi caso Alfredo Falero es uno de ellos. Sociólogo, escritor y catedrático ha vinculado su actividad a la Udelar y Universidades como la de Pelotas y Córdoba en los países vecinos. Lo conocí cuando desde Francia trajo a mis manos publicaciones del colectivo Utopía sobre temas que, tarde o temprano tocan a todas nuestras sociedades humanas. Solidario, no dudó en acompañarme en la elaboración del único libro sobre la historia del pueblo Guichón junto a Miguel, descendiente del fundador. Coincidente en propósitos es ahora un buen socio en esta columna.
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