OMC comercio global se desacelerará en 2026 / Relación Brasil China

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  La Organización Mundial del Comercio (OMC) previó que el crecimiento del comercio global se ralentice en 2026 después de tener un desempeñó más sólido que lo previsto en 2025, y advirtió que el actual conflicto en Medio Oriente podría añadir una mayor presión al comercio a nivel mundial.

En su reciente informe Perspectivas del comercio mundial y estadísticas, la OMC pronostica que en un escenario de crecimiento de referencia, excluyendo las fluctuaciones en el precio de la energía, el crecimiento del comercio mundial de mercancías se desacelerará al 1,9 por ciento en 2026, a diferencia del 4,6 por ciento en 2025 antes de recuperarse a 2,6 por ciento en 2027.

El crecimiento del comercio de servicios disminuirá al 4,8 por ciento en 2026, después se acelerará de nuevo al 5,1 por ciento en 2027. En conjunto, el comercio de mercancías y servicios se elevará al 2,7 por ciento en 2026 respecto al 4,7 por ciento en 2025, señala el documento.

Se proyecta que el crecimiento del PIB mundial se modere levemente del 2,9 por ciento en 2025 al 2,8 por ciento tanto en 2026 como en 2027, agrega el informe. 

Sobre Brasil China

La volatilidad económica global, marcada por tensiones geopolíticas y fluctuaciones en los precios de las materias primas, representa un desafío creciente para las economías emergentes, pero

también abre espacio para estrategias de transformación productiva en países como Brasil, afirmó el economista y profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV), Mauro Rochlin.

En entrevista con Xinhua, Rochlin aseguró que los períodos de crisis no deben ser vistos únicamente como amenazas, sino como momentos que pueden impulsar cambios estructurales y mejoras en la competitividad.

«Las crisis son negativas en el corto plazo, pero también pueden generar oportunidades para que empresas y gobiernos revisen sus estrategias, reduzcan ineficiencias y busquen mayor productividad», afirmó el especialista.

Brasil enfrenta este escenario en un momento de transición económica, en el que intenta consolidar su crecimiento tras años de volatilidad, al tiempo que lidia con presiones inflacionarias y desafíos fiscales, contexto en el que Rochlin destacó que las empresas que logran adaptarse con rapidez tienden a salir fortalecidas.

De acuerdo con el analista, uno de los principales caminos para transformar la incertidumbre en oportunidad pasa por la inversión en innovación, la digitalización y la mejora de la gestión empresarial.

«Las compañías que aprovechan estos momentos para modernizar procesos y adoptar nuevas tecnologías ganan ventaja competitiva cuando la economía se estabiliza», explicó.

El especialista también subrayó que Brasil cuenta con condiciones estructurales favorables para beneficiarse de un entorno internacional más incierto, en especial por su papel como proveedor global de alimentos, energía y materias primas.

Sin embargo, el académico advirtió que esos factores positivos no garantizan resultados automáticos.

«El país tiene ventajas comparativas importantes, pero necesita avanzar en productividad, infraestructura y seguridad jurídica para convertir ese potencial en crecimiento sostenido», indicó.

En el plano empresarial, Rochlin señaló que las pequeñas y medianas empresas son sensibles de manera particular a los ciclos económicos, pero también pueden ser más ágiles para adaptarse, y en ese sentido, defendió políticas públicas que faciliten el acceso al crédito y reduzcan la burocracia.

Destacó que la diversificación de mercados y la búsqueda de nuevos socios comerciales son estrategias clave en momentos de incertidumbre global.

«Las empresas que dependen de pocos clientes o de un solo mercado están más expuestas a choques externos», afirmó.

Para el analista, la actual coyuntura internacional también refuerza la importancia de fortalecer el mercado interno brasileño, mediante el estímulo al consumo y la generación de empleo, como forma de amortiguar impactos externos.

En paralelo, Rochlin subrayó el papel del Estado en la creación de un entorno favorable a la inversión, con reglas claras y estabilidad macroeconómica.

«La confianza es un elemento central en cualquier proceso de recuperación económica», dijo.

Aunque reconoció que los efectos inmediatos de las crisis suelen ser negativos, el economista insistió en que la forma en que los países y las empresas reaccionan puede marcar la diferencia en el mediano y largo plazo.

«Las crisis obligan a tomar decisiones. Aquellos que actúan con rapidez y visión estratégica pueden transformar un escenario adverso en una oportunidad de crecimiento», concluyó. (Agencia Xinhua)

 

 

 

 

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