Los impactos de la guerra de Ucrania sobre la economía uruguaya, constata CEPAL, son los de una crisis de grandes proporciones que se superpone a otras también muy significativas, como la crisis financiera del 2008 y la crisis de la pandemia, que de conjunto representan lo que la CEPAL ha llamado una “cascada de crisis”. Sin embargo, puntualiza CEPAL, la economía uruguaya ve comprometidas sus perspectivas para este año no por la guerra sino por el aumento de las tasas de interés de referencia del Banco Central (que adjudica al resurgimiento de la inflación), en combinación con una política fiscal más restrictiva.
Como resultado, el mundo y América Latina y el Caribe en particular han visto caer sus tasas de crecimiento del PBI y del comercio, y experimentan niveles elevados de inflación que hacía mucho no se registraban. Si bien hay componentes de demanda, actúan sobre la inflación elementos sobre todo del lado de la oferta, asociados a la desorganización de cadenas de valor, costos de transporte y choques en la oferta de energía y alimentos. Sin embargo, fue la crisis y el aumento de la inflación lo que impactó sobre la pobreza en Uruguay.
Hacia adelante, pronostica el trabajo de la oficina de Cepal en Montevideo, se visualiza un mundo más fragmentado, más incierto y con más recursos destinados a la seguridad en comparación con los asignados al desarrollo, indica el documento. América Latina y el Caribe debería fortalecer la integración regional y su voz para reducir estos conflictos y encontrar mayores espacios para sus políticas de desarrollo. Existen amenazas globales que hacen que la cooperación deba predominar sobre la competencia geopolítica, enfatiza la publicación.
Los efectos de la guerra sobre las exportaciones uruguayas hacia Rusia y Ucrania han sido relativamente limitados dado que el intercambio comercial con dichos países no es elevado, agrega el informe. Datos de Uruguay XXI indican que en 2021 estos destinos representaron el 1,2% y el 0,01% respectivamente del total de las ventas uruguayas al exterior. En la última década la Federación de Rusia fue perdiendo relevancia como destino de las exportaciones uruguayas: de 400 millones de dólares exportados en 2011 a 118 millones en 2021, y hoy ocupa el lugar 13 como mercado de destino.
La publicación advierte que el efecto neto de la guerra sobre los términos de intercambio del Uruguay ha sido negativo. El aspecto favorable fue el aumento de las exportaciones. Los datos del Banco Central del Uruguay muestran en el acumulado de los primeros nueve meses de 2022 que las exportaciones de bienes, incluyendo zonas francas. crecieron casi 31%, totalizando 10.423 millones de dólares.
El dinamismo de las ventas viene dado por la carne bovina, la celulosa y la soja, y se explica en gran medida por el efecto precio favorable que lograron estos bienes, además de los precios favorables de la leche y el trigo. En sentido opuesto actuaron los aumentos de los costos de combustibles y fertilizantes, de tal forma que los términos de intercambio del Uruguay cayeron 1,8 % en el segundo trimestre del 2022 en comparación con el primer trimestre del 2021, y cayeron 8,9 % en la comparación interanual.
Finalmente, el documento señala que el resurgimiento de la inflación y el aumento de las tasas de interés en las economías centrales llevó al Banco Central del Uruguay a elevar su tasa de interés de referencia. Este aumento, en combinación con una política fiscal más restrictiva, compromete el dinamismo de la economía en 2023.
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