Mejor transporte y más diálogo

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El despacho del intendente Mario Bergara es ascético pero de puertas abiertas al diálogo constructivo, para hacer entre todos. De allí salió el plan de movilidad ciudadana que inició su marcha, y saldrán planes ambiciosos para limpieza, saneamiento, calle, vereda y la revitalización de Ciudad Vieja, objetivos que están en todos los programas de gobierno para Montevideo.

El tema del túnel, según el diario El País, dividió al Frente Amplio. ¿Es así?

No, no lo veo en esos términos; en absoluto. Me gustaría enmarcar la discusión sobre la solución de lo que es un gran acuerdo a nivel de gobierno y las intendencias metropolitanas, de un proyecto muy ambicioso de movilidad metropolitana. Que implica dos carriles preferenciales de transporte colectivo desde el Pinar a la Plaza Independencia, desde Zonamérica a la Plaza Independencia. Estamos hablando ahí de aproximadamente 50 kilómetros de carriles preferenciales. O sea que la discusión de los últimos 2 kilómetros no puede ser un factor de ruptura ni nada por el estilo.

En segundo lugar, hay muchos otros aspectos del plan que han sido acordados, como el hecho de que la modalidad de transporte sean biarticulados, que va a haber un intercambiador –que es, en realidad, la parte más compleja del punto de vista ingenieril–, en la zona de Tres Cruces. Hay que a hacer la coordinación semafórica para dar prioridad efectiva a a los carriles de transporte colectivo. Además, pasos a a desnivel; tres en Avenida Italia y dos en 8 de Octubre para facilitar los cruces, sobre todo a nivel de Luis Alberto Herrera y Batlle y Ordóñez.

Hay una gran coincidencia en todo el proyecto. Es tan ambicioso que muchos dicen que es el más ambicioso desde la construcción de la Rambla Sur hace casi 100 años. Es cierto que en la definición de la solución en 18 de julio había posturas diversas, porque son múltiples las dimensiones que hay que tomar en cuenta.

Se planteó no hacer ningún túnel, se planteó hacer túnel durante todo 18 o desde Fernández Crespo a la Plaza Independencia o desde Zonamérica a la Plaza Independencia; se valoraron distintas alternativas, y es cierto que eso impacta sobre la reducción en los tiempos de viaje. El gran mérito de todo el proyecto es una reducción sustantiva de veintipico de minutos en los tiempos de viaje, que es lo que la gente necesita. Y bueno, la discusión túnel sí, túnel no, que era desde Fernández Crespo o ningún túnel, al final implica una diferencia de 3 minutos.

Es una diferencia marginal y una dimensión a tomar en cuenta, pero no la única. Esta solución, que ahora está planteada a nivel de superficie, no tiene atributos de reducción de tiempos de viaje Solo que en vez de reducir 26 minutos reduce 23.

Pero no es la única variable que tenemos que tomar en cuenta. La eventual realización de un túnel implica una obra de altísima complejidad, sin básicamente mucho antecedente en Montevideo. E implica tiempos con altos niveles de incertidumbre. El presidente de la República marcó plazos a este proyecto el otro día, el 2 de marzo, en la Asamblea General Legislativa, Dijo que este proyecto tienen que empezar las obras en 2027 y tienen que estar funcionando para 2029. Obviamente, esos plazos, que son exiguos, planteaban el riesgo de no finalizar a tiempo con la opción del túnel. Y los costos eran muchísimo más altos que con la opción a nivel de superficie.

Además, implicaba una diferencia de costos muy significativa, Estimamos una diferencia de costos del entorno de los 200 millones de dólares, que ahora se ahorran. La opción sin túnel es la que la Intendencia propuso, que ya había hecho una propuesta y esta es una variante, en coordinación con el Ministerio de Economía. el de Transporte y las intendencias metropolitanas, que es continuar el bus a nivel de superficie. Así como vienen desde el Pinar y desde Zonamérica, convergen en Tres Cruces, se juntan en el intercambiador y convergen hacia 18 de Julio, donde siguen a nivel de superficie. Habrá paradas cada unas cinco cuadras, y seis paradas entre Tres Cruces y Plaza Independencia.

A los costados de la parada, obviamente, van a estar los carriles preferenciales de los ómnibus. Los articulados llevan alrededor de 170 personas, los biarticulados llevarían algo así como 220 personas. En el lado norte de 18 habrá una ciclovía y las dos sendas contra los cordones serán una senda para autos particulares. Y estaría flechada a la circulación de automóviles. Habrá dos manos de tránsito hasta Ejido, y de allí a Plaza Independencia, en que 18 se angosta, sacamos la que va en dirección a Ciudad Vieja y se mueve hacia Colonia, o Uruguay.

Esto hay que verlo en el contexto de que la vía central del BRT absorbe un montón de líneas de tránsito del transporte colectivo, y esto nos permite quitar los que van por San José, por Paysandú y una tercera paralela: Colonia o Uruguay, a definirse. Habrá tres calles que se liberan, y obviamente harán más fluido el transporte privado.

Me imagino que todo esto llevó a una muy compleja negociación con todo el sistema de transporte privado.

No, no; con el privado no. La negociación se ha hecho entre los ministerios de Transporte y Economía y con las intendencias metropolitanas. Lo que está claro es que, obviamente, las empresas de transporte van a participar del sistema. ¿Verdad? Es lo natural. Y que van a tener que hacer cambios muy sustantivos;
no solamente en la ingeniería de las líneas sino en sus formas de funcionamiento.

¿Por qué van a cambiar esencialmente la línea que conocemos? Creo que hace como 70 años que son las mismas, más allá de que se agregaron algunos diferenciales hace un tiempo, ¿no? Sí. Y eso tiene que ver con el negocio, sobre todo en el caso de Cutcsa. Porque cuando uno compra una parte de un Cutcsa, lo que está comprando es en realidad una parte de una determinada línea que hace determinado recorrido que levanta tantos pasajeros y vende tantos boletos.

Distinta es esa misma parte en otra línea con otro número de boletos. Bueno, ahora la empresa va a tener que reestructurar esa lógica del negocio a la luz de lo que van a ser los cambios en las líneas. ¿Por qué? Este sistema de transporte preferencial con estos ómnibus centrales, estos troncales, van a liberar unidades de un montón de líneas. Hoy, a 18 de Julio llegan 22 líneas de distintos lugares de la ciudad. Que convergen en 18 y van uno atrás del otro por 18 enlenteciendo todo y semivacíos.

Hay muchas de esas unidades que van a poder ser redistribuídas hacia zonas donde hay más demanda y falta de transporte colectivo. Eso implica una reingeniería también del negocio. Pero esa es una cuestión que se va a hacer en una etapa posterior. Ahora, en la medida que tenemos definido el dibujo principal, tenemos que avanzar en el proyecto conceptual y en el proyecto ejecutivo. Y hacer las licitaciones, que van a ser varias a la vez, porque se va a estar trabajando, por lo menos, en cuatro licitaciones distintas. Esto, de modo que nos permitan iniciar obras lo antes posible y llegar al tiempo marcado por el presidente.

Inicialmente se hablaba también del oeste. ¿Eso queda para después?

Sí, sí. En el proyecto original de Cinve no estaba previsto. En algún momento, en el proceso de la conversación se habló de hacer algo aunque sea paliativo, porque también hay que pensar sobre todo en la línea cuyo troncal va por Agraciada. Es algo que va a quedar pendiente, pero sí, yo creo que a este cambio de sistema integral de movilidad hay que concebirlo en etapas, y sin duda en el futuro va a haber una solución también hacia el oeste.

Intendentente, antes de que se tratara el presupuesto lo escuché hablando sobre 86 consideraciones que se hicieron, propuestas de la oposición, y usted parecía esperanzado en el tratamiento de eso. Pero los hechos son que la oposición no votó ni siquiera el presupuesto.

No, no votó en general el presupuesto; no era necesario tampoco que lo votara pues alcanzaba con los votos del oficialismo. Sí votó algunos artículos, algunos de los cuales fueron incorporaciones hechas por la propia oposición. Nosotros tuvimos una tesitura de diálogo y abierta a las propuestas, y hubo varios artículos que se incorporaron o se corrigieron o se mejoraron a partir de los planteos de la oposición, y que muchos ediles de la oposición votaron.

¿Cómo cómo ve a esa oposición? ¿La ve con distintas tiene distintas facetas?

Sí, tiene tiene posturas diferenciadas, ¿verdad? Que para nosotros es cosa muy importante a detectar, porque ahora van –pasado el presupuesto, que ya se aprobó– se aprobaron con él también las prioridades políticas de cierto volumen que el presupuesto permitía. Nosotros ahora vamos a una segunda etapa que es la de avanzar, tratar de acelerar el desarrollo del departamento con planes en cinco líneas que son prioritarias para la gente.

Estas son: limpieza, saneamiento, calle, vereda y la revitalización de Ciudad Vieja. Nuestra intención es procurar financiación extra presupuestal típicamente de largo plazo. Por lo tanto, como ese endeudamiento atravesaría los límites de esta administración, es que se requiere una mayoría especial en la Junta Departamental, y por lo tanto ahí requeriríamos al menos cuatro votos de la oposición. Hay diálogo sobre este tema en un contexto en donde nosotros hemos actuado con total transparencia y tendiendo la mano. Lo hicimos con el presupuesto, en la forma que que tú lo planteabas. Lo hicimos, obviamente, asistiendo a la Junta cada vez que se que fuimos convocados; eso está fuera discusión. Pero además fuimos expresamente a la Junta a presentar el plan de desarrollo ambiental. Fuimos a la Junta a presentar estas cinco líneas que le llamamos de prioridades ciudadanas, que implica institucionalidad de coordinación institucional y un diálogo con la junta sistemático; semanal, diría yo. En ese contexto es que también estamos haciendo este planteo con la metodología de no enviar los cinco planes cerrados para que la junta los vote o no los vote.

Presentamos una propuesta de las cinco líneas con el planteo de recibir aportes, sugerencias, correcciones, mejoras de parte de ediles y edilas de todos los partidos, de parte de alcaldes y alcaldesas de todos los partidos. Y de los consejos municipales. O sea, dejamos abierto el diseño. Nosotros hacemos una propuesta de diseño, pero abierto a las incorporaciones y mejoras que que nos quieran hacer de todos los partidos: que los planes claramente sean una elaboración colectiva.

Cuando eso venga, le daremos forma final a los planes y ahí sí la enviaremos para la aprobación de la Junta. Y además planteamos la conformación de un ámbito de seguimiento y de transparencia de la ejecución de estos planes, obviamente con integración de la oposición. O sea, creo que nosotros estamos dando esa tónica de diálogo, de participación y de transparencia que le dé garantías a todo el mundo. Esto, en un contexto en donde estamos pidiendo financiamiento cuando la Intendencia de Montevideo tiene un endeudamiento muy bajo, y aún tomando este financiamiento que se solicita, va a seguir siendo un endeudamiento bajo. O sea, es un planteo de buscar financiamiento para poder acelerar obras en todas estas áreas prioritarias lejos de pensar en el riesgo de un sobreendeudamiento, lejos de pensar en un cuestionamiento de la sustentabilidad financiera de la Intendencia. Además, con la tranquilidad del hecho de que logramos una disminución sustantiva del déficit de la intendencia en 2025, que se redujo 70%.

O sea, hoy tenemos un el déficit actual de la Intendencia es esencialmente un déficit histórico, rutinario, y no el déficit realmente muy grande que hubo en 2024. Eso te da una buena plataforma para mirar este futuro de la ejecución con tranquilidad.

El plan de saneamiento insumirá 100 millones de dólares, y los otros cuatro 200 millones. El de saneamiento es, en realidad, el programa de saneamiento 7, o sea, sería el séptimo préstamo con el BID. Ya hubo 6 que se llevaron adelante. Hay que recordar que Montevideo es la única intendencia que es responsable de saneamiento en el país; el resto es de OSE. Y Montevideo tiene guarismos excepcionales en materia de cobertura de saneamiento, en torno del 92%. Y con este séptimo programa superaríamos el 96% de cobertura, además de dotar recursos para la refacción del famoso emisario subacuático de Punta Carretas. Es un préstamo que en general siempre ha sido votado. Incluso en el período anterior, cuando la Junta Departamental no acompañaba los pedidos de la administración, el único tramo que sí se votó fue la parte del tramo de saneamiento del préstamo del BID, que era una parte del famoso del discutido préstamo del BID general.

¿Y su expectativa es obtener esos cuatro votos?

Nosotros somos optimistas. Primero, porque lo estamos haciendo en clave de diálogo, en clave de participación, entendiendo que hacer estas cosas son un logro para la ciudadanía, para los vecinos y las vecinas. Y bueno, que sea un logro de todas y todos en la elaboración y en la ejecución de esto. Y además, porque durante la campaña electoral, todos los candidatos y candidatas de los partidos políticos planteamos la necesidad de atender esto. Calle, vereda, saneamiento, limpieza, Ciudad Vieja.

Nadie dijo, esto es solo si ganamos nosotros. Por lo tanto, yo creo que acá tenemos una muy buena oportunidad para llevar adelante estos planes, que aceleren esos desarrollos por el bien de la gente, y que se entienda que el bien de la gente está por encima del juego político menor.

¿Y cómo percibe ese juego político menor, esos obstáculos a la confluencia de esfuerzos?

Bueno, trascendió, y yo no puede afirmar que haya sucedido, que había un mensaje de parte del expresidente Lacalle Pou a los ediles de Montevideo para que no acompañaran estos planes. Claramente, eso es en clave de juego político y soslayando, dejando de lado, postergando, el atender necesidades ciudadanas que son evidentes.

Y la política de cuanto más tenso mejor, ante un gobierno que busca el diálogo y la construcción, ¿qué objetivo tendría?

Un construcción. Juego político; alguien evaluará que el operar como palo en la rueda durante cuatro años, el hacer campaña electoral durante cuatro años, paga políticamente. Yo creo que no es así. Creo que ya vendrán los tiempos electorales, pero ahora estamos en etapa de construir, de resolverle problemas a la gente. Y quien anteponga el juego político a atender los problemas a la gente, tendrá que explicarle después a a la ciudadanía por qué no acompaña cosas que son directamente de sus necesidades cotidianas. Y que, vuelvo a decir, todos dijimos que había que hacerlo.

 

 

 

 

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