Nueva fase de la guerra Rusia-Ucrania…

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 Uchile/ Javier Pérez/  La guerra entre Rusia y Ucrania entra en una fase más peligrosa, más mortífera y también más difícil de contener. No solo porque los ataques se han vuelto más intensos, sino porque empiezan a converger varios factores al mismo tiempo. Ofensivas rusas más agresivas, debilitamiento de la defensa aérea ucraniana, presión creciente sobre la OTAN, contactos directos entre Donald Trump y Vladimir Putin, y herméticas reuniones entre Moscú y Bielorrusia. La pregunta de fondo ya no es únicamente si la guerra se intensifica, sino si está nueva fase puede desbordar las fronteras de la guerra y arrastrar al resto de continente europeo.

El punto de quiebre más reciente fue el ataque ruso en la madrugada de este lunes 6 de julio. Moscú lanzó una ofensiva a gran escala contra Ucrania, combinando oleadas de misiles balísticos y drones. El saldo preliminar fue de al menos 21 personas fallecidas, 15 de ellas en Kiev, además de decenas de heridos y daños severos en edificios residenciales.

No se trató de un episodio aislado. Este ataque se produjo en medio de la sexta semana consecutiva de aumento en la intensidad de los bombardeos y de los combates terrestres, especialmente en zonas como Kostyantynivka, Járkov y Pokrovsk, donde Rusia intenta avanzar lentamente sobre puntos clave de la línea defensiva ucraniana.

INTERROGANTES VARIAS /El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que una posible solución a la guerra en Ucrania «está más cerca de lo que la gente piensa», y señaló que el tema se discutirá en sus conversaciones de  esta semana al margen de la cumbre de la OTAN en Turquía.« Estamos hablando, veremos si podemos poner fin a la guerra », dijo el presidente estadounidense a los periodistas en el Despacho Oval. Al mismo tiempo, aseguró que su homólogo ruso, Vladimir Putin , «siente la presión».

En referencia a Irán , Trump recalcó que Estados Unidos no busca un cambio de régimen en el país, pero advirtió a Teherán que «sería mejor llegar a un acuerdo».Trump también añadió que Estados Unidos llegará a un acuerdo con Irán o «terminará el trabajo», dejando abierta la posibilidad de que Estados Unidos lance ataques militares si se produce un estancamiento diplomático. El miércoles 8 de julio,  Trump se reunirá con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte

La estrategia rusa apunta a presionar simultáneamente desde el aire y tierra, desgastando la capacidad militar de Ucrania. En el frente, los combates se desarrollan de manera lenta y brutal, calle por calle, edificio por edificio. Mientras que los ataques aéreos buscan saturar la defensa ucraniana y obligar a Kiev a gastar interceptores que son cada vez más escasos.

Ucrania, por su parte, ha respondido golpeando la infraestructura energética rusa con drones, incluyendo más de 300 instalaciones petroleras y refinerías, lo que ha generado problemas de abastecimiento y ha afectado la logística militar del Kremlin.

Sin embargo, el punto más crítico está en la defensa aérea. La Fuerza Aérea ucraniana confirmó que los 29 misiles balísticos lanzados por Rusia lograron impactar sus objetivos. Evidenciando el agotamiento de los sistemas Patriot y la insuficiencia de otros sistemas como los S-300.

El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yurii Ihnat, lo expresó con claridad: “Para interceptar balística, necesitamos los medios de intercepción. Los rusos están utilizando el hecho de que existe un grave déficit de misiles interceptores en Ucrania y en el mundo”. Esta afirmación refleja una realidad más amplia, el problema ya no es solo ucraniano: los sistemas Patriot son costosos, escasos y están distribuidos entre múltiples aliados.

La situación se vuelve aún más preocupante si se considera lo ocurrido en Medio Oriente. Durante los momentos más intensos del conflicto con Irán que se extendieron por al menos cinco semanas, las fuerzas de la coalición llegaron a utilizar hasta 225 misiles Patriot por día. Aunque existen planes para aumentar la producción a cerca de 2 mil misiles anuales, esa capacidad no estaría plenamente operativa hasta finales de la década. En otras palabras, la guerra avanza más rápido que la capacidad industrial para sostenerla.

 El inventario se encuentra en niveles críticos, además de que existe una larga lista de países que ya han pagado por sistemas Patriot y aún no los reciben. En total, hay más de 4 mil 300 misiles pendientes de entrega, lo que equivale a varios años de producción comprometida. Esto significa que Ucrania no solo pide ayuda, sino que compite por uno de los recursos más escasos y costosos del sistema de defensa occidental.

Cumbre de la OTAN: las claves del encuentro
En este contexto se desarrolla la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, prevista para estos 7 y 8 de julio. La reunión representa una prueba clave para la Alianza Atlántica. No solo por la situación en Ucrania, sino también por las tensiones internas relacionadas con el gasto militar, el reparto de responsabilidades y el papel de Estados Unidos.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, llega a esta cumbre con demandas más urgentes que nunca. Ya no se trata solo de apoyo político o financiero, sino de decisiones inmediatas sobre defensa aérea. Para Kiev, cada sistema Patriot que permanece inactivo en arsenales aliados representa una oportunidad para Rusia de continuar sus ataques.

Otro tema central será el financiamiento a largo plazo. La OTAN busca comprometer cerca de 70 mil millones de euros en asistencia militar para Ucrania en los próximos años. Sin embargo, uno de los puntos más sensibles es la posible reducción del aporte directo de Estados Unidos, lo que obliga a Europa a asumir un rol más activo y a demostrar si puede sostener una guerra prolongada con menor dependencia de Washington.

Líderes de los países miembros de la OTAN
Aquí entra en juego la dimensión industrial. La guerra demostró que no basta con tener recursos financieros; también es necesario contar con capacidad de producción. Municiones, drones, sistemas de defensa y repuestos requieren tiempo y coordinación. Por ello, el Foro de Industria de Defensa busca impulsar la cooperación entre países y aumentar la producción conjunta. El desafío es transformar el compromiso político en capacidad real.

Los canales paralelos que inquietan en Kiev y Bruselas
Mientras tanto, Donald Trump reabrió un canal directo con Vladimir Putin. Ambos mantuvieron una conversación de casi 90 minutos en la que se discutió la posibilidad de una salida al conflicto. Según reportaron medios estadounidenses citando a altos funcionaros, Putin le habría dicho a Trump que tomaría todo el Dombás.

Este tipo de contactos preocupa en Ucrania y en Europa. Para Kiev, existe el riesgo de que su futuro se decida sin su participación directa. Desde la perspectiva europea, esta situación revela una dependencia estructural de Estados Unidos. Para Putin, este canal directo representa una oportunidad para debilitar la cohesión occidental.

A esto se suma la reciente reunión en privado entre Putin y Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, que desempeña un papel clave en el conflicto, permitiendo el uso de su territorio para operaciones militares y albergando armas nucleares tácticas rusas. Aunque se rumorea sobre una nueva invasión desde ese país, su papel como plataforma de presión sobre la OTAN es, sin duda, cada vez más relevante.

Con todos estos elementos, se pueden imaginar tres escenarios posibles. El primero es que la diplomacia logre contener la escalada. En este caso, los contactos políticos reflejarían una voluntad real de evitar un conflicto mayor. El segundo escenario es más preocupante. La diplomacia como herramienta para ganar tiempo mientras se prepara una escalada más agresiva. El tercero es una escalada controlada, donde ambas partes continúan el conflicto sin cruzar ciertos límites.

En cualquier caso, el panorama es incierto. La cumbre de Ankara no solo definirá el nivel de apoyo a Ucrania, sino también el futuro de la seguridad europea. La pregunta clave es si la OTAN puede mantener la cohesión y gestionar el conflicto o si la guerra ha entrado en una fase donde la diplomacia solo busca evitar un desenlace catastrófico. La línea entre contención y escalada es cada vez más delgada.
(Uchile.cl)

 

 

 

 

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