La casa Tourelles en Mustapha y el testimonio de un genocida

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La casa Tourelles en Mustapha, suburbio de Argel, era una propiedad privada “de dos pisos, un subsuelo y con un jardín alrededor”. El lugar, recuerda el genocida general retirado Aussaresses, “tenía la ventaja de ser aislado. No tenía vecinos para molestarnos. Allí se practicaban los interrogatorios de los presos que nos llegaban”.

El general genocida recuerda que la batalla de Argel había durado seis meses, cuando en realidad duró nueve meses, de enero a octubre de 1957, siete de los cuales Aussaresses participó en las tareas de torturas que él mismo describe, antes de ser relevado.

En 2003 la periodista Marie-Monique Robin le hizo una entrevista cuando Aussaresses tenía 85 años, y se explayó de su participación durante la batalla de Argel en 1957, junto con su camarada de armas Roger Trinquier.

Robin: ¿Ya se hablaba de “escuadrón de la muerte”?

Aussaresses: ¡Sí! ¡Sí! Se decía “tú escuadrón de la muerte”, hablando de mi equipo…De hecho, eran una veintena de oficiales que Massu había puesto a mi disposición (…) Se los llamaba “el escuadrón de la muerte” porque trabajaban conmigo…

Robin: Concretamente, ¿cuál era su rol?

Aussaresses: Nuestro trabajo comenzaba al  caer la noche: yo iba a ver a los coroneles  y a los oficiales de inteligencia, de los diferentes regimientos para alivianar sus faenas más desagradables y cubrir aquellas que ellos cumplían por sí mismos. Digamos que, si hubiera existido el menor problema, todo habría recaído sobre mis espaldas…Embarcaba prisioneros de los que no se había podido sacar nada, y, en general, hubieran hablado o no, no salían vivos de Tourelles (una cárcel clandestina en las afueras de Argel); o bien me confiaban prisioneros en mal estado y en ese caso…

Robin: ¿Los hacías desaparecer?

Aussaresses: Desaparecían…

Robin: Esta técnica de la desaparición, ¿fue inaugurada durante la batalla de Argel?

Aussaresses: ¡Sí! No era posible emprender una acción judicial para toda la gente que uno encerraba. Durante seis meses de la batalla de Argel, se arrestaron 24 mil personas.

Robin: ¿Cuántas desaparecieron?

Aussaresses: Alrededor de 3 mil  (…).

Robin: ¿Y qué hacía con los cadáveres?

Aussaresses: Yo mismo los hacía desaparecer en las trincheras de la defensa aérea en Argel. O bien mis hombres partían a una veintena de kilómetros de Argel, nunca en el mismo sitio (…)

Dice Aussaresses que cada noche hacia el parte de 4 páginas con varias copias:

Una para el general Massu, otra para el ministro residente en Argelia Robert Lacoste y una tercera para el general Raoul Sacan, jefe de la 10ª Región Militar.  Y quedaba otra en sus propios archivos.

Esto es un extracto sacado del libro de Marie-Monique Robin, “Los escuadrones de la muerte. La escuela francesa”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2005.

 

Por el Prof. Gonzalo Alsina

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