Interrogado en la sede del mundial, el Entrenador del seleccionado español resume así su filosofía: “jugamos para dar un buen espectáculo; a los 80.000 presentes en el estadio y los millones que lo ven por televisión. Porque si nuestro juego es entretenido y lindo, disfrutan del mismo como los que jugamos ya que así satisfacemos la vocación y cumplimos con nuestro trabajo!. Por supuesto que es mejor ganar, pero no es la esencia, la principal razón de ser de una actuación deportiva que se asimila a un show y debe entretener y deleitar a millones que no compiten. Si yo hubiera sido actor trataría en primer lugar que una obra de teatro no sea aburrida”. Conciso y clarito.
Y por casa
Empero aquí siempre jugamos exclusivamente para ganar. Muchos de los participantes llegan a declarar “no importa cómo”. Los encuentros se denominan batallas y es frecuente llamar a los jugadores guerreros. Es verdad que con esa filosofía, por habilidad adquirida en el país antes que otros se han ganado campeonatos, elevados a la categoría de gestas…que son como en las batallas
triunfales; gloriosas. Y perder es una terrible derrota. El orgullo por esos logros se estira hasta el infinito y resucita en cada nuevo evento, aunque a medida que pasa el tiempo reconocida apenas por nosotros mismos, los uruguayos. El paradigma creado por los triunfos, alimentado por los genuinos intereses del pueblo, ahora es complementado por otros, los mercantiles y los simbólicos, no solamente en beneficio del mismo. Su permanencia retroalimentada en el tiempo se agrega a la identidad nacional y pasa a ser usada por actores sociales y políticos ajenos al deporte, también intencionadamente. No es casual que la raíz de este vocablo sea el mismo que el de intereses.
Esta concepción del deporte alimenta desde Maracaná el menoscabo sobre el “ jogo bonito” pese a la compenetración con el mismo del pueblo brasileño. Y por supuesto , cuando se pierde la culpa es del árbitro. No escuché a ningún analista preguntarse si puestos en el lugar de un Juez supuesto imparcial: en decisiones equilibradas entre ambos participantes _inconscientemente_ tenderá a favorecer el juego defensivo, destructivo en la marca, o al más creativo y virtuosos en todo el juego ?.
Seguiré presenciando el futbol_ admirando desde niño en compañeros y amigos el despliegue físico y destreza que nunca tuve_ como hincha de uno de los equipos de mi país. Sin embargo, como he tratado de actuar en mis manifestaciones vitales, cada vez mas prefiero que juegue “lindo” , respetando las reglas. Perder, como me ha tocado, es una opción. Pero los logros y triunfos son mas genuinos y trascendentes, satisfactorios en el acto… y el recuerdo.
Arquitecto Luis Fabre(R)

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