China y Rusia acercan relaciones

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El presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder chino, Xi Jinping dialogaron el viernes 30 de diciembre en forma remota, y Putin invitó a Xi a visitar Rusia en la primavera boreal: “será el acontecimiento del año”, le dijo. El jueves 29 de diciembre, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo a los periodistas que después de los comentarios de apertura, los líderes se reunirían en privado para discutir “los problemas regionales más agudos”.

A medida que naciones occidentales fueron imponiendo sanciones y se distanciaron de Moscú durante el año pasado, China ha estado reforzando sus lazos económicos y políticos con Rusia, en un entretejido hecho en sus propios términos, y no en los de Moscú. Xi se ha negado tanto a condenar o presionar a Putin por la invasión a Ucrania en febrero, como a apoyar militarmente.

Putin insiste. El viernes, el líder ruso enfatizó la importancia de las relaciones chino-rusas en el escenario mundial, calificándolas como “un modelo de cooperación entre las principales potencias en el siglo XXI”, y dijo que Moscú esperaba que los dos países fortalecerán su cooperación militar.

Rusia y China realizaron la penúltima semana del año ejercicios navales conjuntos en el mar de sur de China, vital para el comercio y la comunicación naval china, y materia de conflicto con fuerzas occidentales, pero también con Vietnam y los demás países de la región, incluyendo a Australia.

Este apoyo ruso a China fue calificado por el jefe del estado mayor general de Rusia, general Valery Gerasimov, como una respuesta a la “agresiva acumulación militar estadounidense” en la región de Asia-Pacífico.

Si bien ambos líderes hablan de “una relación sin límites”, el planteo de Xi difiere de el de Putin, y parece promover una relación más a largo plazo. Para China, es claro que necesita saldar viejas cuentas desde una posición cómoda y fuerte. Las diferencias ideológicas entre los dos sistemas comunistas en los 1960 llevaron a una conflicto fronterizo en 1969. Ya la fisura ideológica entre el Maoismo y la URSS había afectado al comunismo en todo el mundo. El conflicto se extendió siete meses; amenazó con evolucionar a una guerra franca, y cesó con un retorno al statu quo.

Esas fronteras habían sido impuestas por la fuerza a China durante la dinastía Qing (1644-1912) en tres tratados, entre 1858 y 1881. Los tratados fueron denunciados por las fuerzas nacionalistas del Kuomintang encabezadas por Chiang Kai-shek desde que tomaron el poder en 1928, silenciadas a partir de que Mao tomara el poder en 1949 en nombre de lazos ideológicos y necesidad de ayuda, y replanteadas por un Mao ya fuerte con la ruptura ideológica como telón de fondo.

Moscú ha tratado de impulsar la cooperación económica con Beijing después de que se impusieran rondas de sanciones occidentales después de la invasión. Los dos países son socios comerciales, con China importando petróleo y gas ruso, tecnología militar avanzada y otros recursos minerales a cambio de productos chinos de alta tecnología. Y la semana pasada, Putin supervisó la inauguración de un campo de gas en Siberia, destinado a aumentar las exportaciones de energía de Rusia a China, y anunció un aumento del 25% en el comercio bilateral a partir de este año.

Xi dijo que los líderes estaban regularmente “en estrecho contacto estratégico” y señaló que las relaciones bilaterales entre Moscú y Beijing se habían expandido significativamente este año.

“Frente a una situación internacional difícil y nada clara, estamos listos para construir una cooperación estratégica con Rusia, brindarnos oportunidades de desarrollo y ser socios globales en beneficio de los pueblos de nuestros países y en el interés de estabilidad en todo el mundo”, dijo Xi.

 

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