LA DEMOCRACIA (u hombre suelto que mira a su hija)

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Creo que estamos en una etapa primitiva del antropoceno que determina que aún necesitemos líderes, entendiendo como tales, personas que resumen, que simbolizan un ideario, una ideología, una creencia, una fe.

El porqué de ello tiene seguramente que ver con:
a) cuestiones animales, de horda que sigue a el/la más fuerte, viej@, sabi@
b) cuestiones racionales, que por la consciencia de algunas personas de su incapacidad para entender las complejidades del avatar sociopolitco delegan la toma de decisiones en alguien de su confianza
c) con preferencias de otras personas, como el apego a la comodidad, a tomar el camino con menos resistencia

Por la razón que fuera, necesitamos líderes.

Y entre estos encontramos personajes como Alejandro, Moisés, Jesús, Ghandi, Pol Pot, Pancho Villa, Lenin, Stalin, Hitler, Artigas, Pepe Mujica, Fidel, Che, Bolivar. Variopintos y contradictorios. Gente que resume una época, que sintetiza un abanico de contradicciones y de estado de (in)consciencia del rebaño. Para mejor o para peor.

Y acá quiero hacer una primera ejemplificación sobre el impacto del devenir histórico en los sentimientos y opiniones políticas, sobre la visión del mundo, de la gente.

Cuando mi padre tenía 10 años empezó la segunda guerra mundial y cuando tenía 13 tuvo lugar la batalla de Stalingrado (hoy Volgogrado) que signifió el comienzo del fin de la guerra; fue la gran derrota de los nazis a manos del ejercito rojo (y del invierno ruso).

El resultado para el mundo europeo aterrorizado por el poderío aleman, pero también para el resto del planeta que veía como desde lejos la II gran guerra, fue que los soviéticos se convirtieron en el heroico pueblo que salvó a la humanidad del nazismo poniendo más de 20 millones de muertos en el proceso. Tu abuelo fue partícipe de esa visión, de ese sentimiento, porque se crió en ella. Stalin era Gardel.

Pero el aparato de propaganda del imperio norteamericano se puso en movimiento.

Las películas gringas empezaron poniendo a los alemanes como los villanos y a los aliados como los héroes de la lucha contra los nazis. De a poco fueron diferenciado a los alemanes entre buenos (RFA) y malos (RDA). Y paulatinamente los malos de la Stasi , empezaron a incorporar en su equipo a los soviéticos de la KGB. Napoleon Solo ya no hacía sociedad con Ilia Kuriakin para pelear contra Kaos. Ilia Kuriakin desapareció de las pantallas (Napoleón Solo también por cierto) y aparecieron los Simon Templar, James Bond o Ethan Hunt, superagentes que eran solo CIA, MI6 y discretamente, Mossad.

La mirada occidental ha ido siendo transformada en una idealización de los buenos norteamericanos (gringos y canadienses) y británicos que salvaron al mundo.

Ahora ya sabemos que los soviéticos estuvieron 2 años aguantando a los alemanes y pidiéndole a los británicos y gringos que abrieran un frente occidental para dividir el poderío alemán. Y estos no se movieron hasta que los sovieticos lograron parar a los alemanes y empezaron a avanzar hacia Berlín. Y ante la «amenaza» de que los soviéticos se erigieran en únicos vencedores de la guerra con el prestigio e influencia consiguientes, se decidió el desembarco en Normandia, el cinematografico día D en cuyo primer día los aliados perdieron 10000 soldados. O sea una insensata carnicería.

¿Porque esta disgresion? Porque para vos y para mi, la segunda guerra es historia. Para tu abuelo, fue noticia.

Porque tus antepasados pasamos por diversas etapas en las que la vivencia diaria y la información disponible formaron nuestra opinión política sin realmente tener un análisis formal que la fundamentara.

Y esa opinión se convierte en una lupa con la cual analizamos la realidad y solemos reforzar las opiniones que ya teníamos.

Muy subjetivamente.
Como todo el mundo.
Solo que cada uno, con una historia diferente.

Cuando yo tenia 15 años, si no hubiera crecido donde crecí, en contacto con mi madre y mi tía, es muy posible que hubiera incorporado en mi mente y mi sentimiento, lo que la propaganda de la época proponía: la imagen de que el Che era un feroz asesino terrorista afortunadamente capturado y muerto por las fuerzas del orden y Fidel un cruel dictador que sojuzgaba al pobre pueblo cubano. Pero a mí me quedó la fé que vino de mis progenitoras que hizo que a la primra oportunidad que tuve, fuera a Cuba y vi-viera. Y fui como turista, como periodista, como político, como artista. Y fui mil veces y vi más.

La guerra de liberación cubana y la muerte del Che para vos son historia. Para mi, noticia.

Diferentes accesos a la información, diferentes interpretaciones y diferentes etapas de la historia.

La consecuencia de esto es que encontrar una posición política fundamentada es muy poco común. En general son sentimientos lo que prima. Y a la hora de tomar decisiones de voto confiamos en líderes. Sin otro fundamento.

Y así se conforma la opinión pública, sin otras bases.
Entonces entra la desinformación y la manipulación en acción.

La «democracia» es definida desde la escuela, como una sociedad organizada en torno a una forma de gobierno dividida en 3 poderes independientes uno de otro. Con elecciones mas o menos cada lustro. Eso es LA DEMOCRACIA.

Luego empiezan las categorizaciones de países en aliados, amigos, en parte de lo “ocidental y cristiano”, “del mundo libre”.

Categorización que decide el sheriff (USA). Entonces según sus intereses puntuales (que además son dinámicos) te incluyen o no en la lista de los “chicos malos”. Y digo que son dinámicos, porque siempre, son los intereses económicos los que priman, a la hora de las definiciones políticas. Es histórica la frase de un presidente gringo sobre Anastasio Somoza, dictador nicaraguense: “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. En todos los noticieros, en todas las declaraciones de políticos de centro, de derecha y ultimamente también “de izquierda” hablan mal de Cuba: pero nadie habla mal de China. Porque cada país en el que se producen las declaracicones, le vende todo y le compra todo a los chinos. Y eso determina que por más que los chinos hagan negocios con los cubanos, los rusos, los coreanos malos, los árabes malos, etc. no importa: “no vayamos a enemistarnos con los chinos”, que hace 70 años que tienen un régimen “socialista con peculiaridades chinas” como les gusta autodefinirse, que tienen partido único y no hacen elecciones cada 5 años al estilo occidental y por lo tanto no son una DEMOCRACIA.

Teniendo en cuenta estas salvedades, la maquinaria de medios, en manos de la derecha en altísimos porcentajes se ocupa de formar opinión; esta maquinaria incluye fundamentalmente feiz , tiktok, x, (mientras que de la mano de la penetración formal, la TV ya no es tanto la fuente de matrización, pero también).

Lo hacen con toda la tecnología de microsegmentacion y propaganda orientada. Esto es más barato que el carísimo minuto de TV y más efectivo.

Entonces, si sumamos todos estos factores, la capacidad de la gente de a pie de tomar decisiones que respondan a los intereses de la región, del país y propios es muy poca.

La ideología dominante le propone a la gente que sus escalas de intereses deberían ir exactamente en el sentido contrario.

La santamadreiglesia repite hace 2000 años que “la caridad empieza por casa”.

Los intereses de la gente, deben ser, los de uno mismo primero, de la familia después, del barrio, la ciudad, el país, la región y por último el mundo.

Es mucho más fácl identificar el “contra quien” debo pelear, si primero debo hacerlo contra el chorrito que me afana la garrafa (mis intereses), la patota que asuela mi barrio (haciendolo inseguro para mi familia), contra los de pueble de al lado de Pan que vienen al mio a armar relajo (los intereses de mi ciudad), los bolivianos o peruanos que putean a los chilenos porque se les quedan con pedazos de territorio (mi país), el imperio que se queda con las riqueas de mi continente (mi región), las economías industrializadas que contaminan el medio ambiente (el mundo).

Y la sensación(ni siquiera opinion), es que contra el primer caso (el chorrito) puedo hacer alguna cosa (encadenar la garrafa, poner alarmas, tener perro, comprarme un revólver).

Ya con el tema de los intereses del barrio, necesito a la cana. No puedo enfrentarme sólo a una patota. Y de ahí para arriba, pasa a ser una cosa lejana, impracticable, algo que no puedo resolver; de modo que pospongo la esperanza un lustro, delego en el voto cada 5 años la eventual solución del tema y me desocupo de ello. O ni siquiera le doy espacio a la esperanza. Uno de cada dos actúa así.

El fenómeno de la baja participación en los comicios es universal. Hoy día alguien que gana un balotaje con un 51% de los votos, en realidad tiene el 25% de los votos porque votó la mitad del padrón. Esa es su legitimidad. Y este fenómeno responde a lo de más arriba, son problemas que le son ajenos a la gente, porque no está a su alcance resolverlos. No pueden identificar, quién es el enemigo. Y han vivido tantas frustraciones con los procesos electorales en los que les prometen villas y castillas y después nada de eso pasa, que la única herramienta prometida por LA DEMOCRACIA para resolver los problemas que no están a su alcance es dejada de lado como algo que no les concierne, algo que no les va a resolver su situación económica. En su imaginario (y en la realidad) mañana igual van a tener que ir a trabajar; mañana segurán siendo pobres.

LA DEMOCRACIA liberal se deslegitima a si misma.

Permite que aparezcan fenómenos como Bukele por ejemplo, que mete en cana a medio país para que la otra mitad viva tranquila.

Resuelve un tema superestructural (social, de mi barrio, mi ciudad) y con eso ya se gana el apoyo del rebaño. Dicen los vecinos “no importa a costa de qué derechos humanos, ya que también es derecho humano pasear por el barrio sin miedo”.

Claro, hasta que metan en cana a sus hijos por tener el tatuaje equivocado. Ahi se acaba el apoyo a Bukele, porque entran en contradicción los intereses más particulares con los intereses del barrio, ciudad, país. Sigue mandando la lógica de la ideología dominante: primero yo, después mi familia, el barrio, …, etc

Y ojo, que esto pasa por derecha o por izquierda.

Cuando la Intendencia de Montevideo encara el proceso del presupuesto participativo y pone a consideración de los vecinos como debe gastarse la plata, otra vez se pone en funcionamiento una maquinaria que obedece a la misma lógica.

Primero, muy pocos vecinos concurren a las reuniones.
Los desesperanzados: “pierdo mi tiempo ya que igual van a hacer lo que quieren, es todo una payasada”

Los derechosos recalcitrantes: “son cosas de tupamaros y comunistas, a mi no me agarran”
Algunos jóvenes: “es un embole, está lleno de viejos gagá que no tienen idea”
Otros jóvenes y no tan jóvenes que viven en una nube de pedos: “¿reunión? ¿qué reunión? ¿qué presupuesto?”

Segundo, los que concurren que son los más politizados, entran en contradicción ideológica hasta para asignar presupuesto para colocar una baldosa.

De acuerdo a las alianzas de las cúpulas de sus organizaciones, partidos, movimientos, hacen y deshacen mayorías puntuales. Cuando yo era joven, los 2 grandes bloques en la izquierda eran “la tendencia” (tupamaros y sus aliados, bloque que devino en el MPP) y “los reformistas” (comunistas, socialistas, etc). Después apareció la “tercera via” con un líder, Astori, que encarnó a “la derecha de la izquierda”. Entonces ante la evidencia de que eso se iba a convertir en mayoría electoral (interna), hubo realineamientos y tupamaros y comunistas se convirtieron en el polo de izquierda, mientras que los socialistas se dividían entre “ortodoxos” (es decir marxistas) y “renovadores” (es decir no marxistas) y se alineaban con unos u otros. Hoy, otra vuelta de la espiral, comunistas y socialistas se alían tras, otra vez, un liderazgo, el de Carolina Cosse y tupamaros y comparsa siguen el liderazgo de Yamandu Orsi (porque el líder de verdad, el Pepe Mujica, así lo “sugirió”). Entonces, según quien tenga la mayoría coyuntural en la comuna en la que se está discutiendo el presupuesto participativo, se gasta la plata en una baldosa o en un farol.

Y en todo caso, nadie, en ninguna comuna de Montevideo, se pregunta qué es lo mejor para Montevideo. Eso en el mejor de los casos, queda para el proceso de discusión en las coordinadoras. Y en el peor, ni eso. Tiene que decidir la cúpula a partir de las fuerzas relativas de cada coordinadora. Y no está mal que así sea si uno lo mira desde un poco más lejos y piensa: bueno es un ejercicio de democracia participativa y lo que digan las mayorías está bien.

Pero en la práctica sucede que las calles de Pocitos tienen menos pozos que las calles de Cerro Norte. Porque los impuestos que paga Pocitos son mucho más plata. Entonces, con esos impuestos se reparan las calles de Pocitos para que los autos no rompan la suspensión (con los pocitos). Mientras que con los impuestos de Cerro Norte, con suerte, se hace cordón/cuneta para que las aguas corran por el costado de la calle y se pueda transitar por ella, a pié.
No hablemos de justicia todavía.

El énfasis, quiero hacerlo en que sigue mandando la concepción de que “la caridad empieza por casa”. Sea “casa” lo que se quiera que sea para situar la discusión. En este caso, el barrio, la coordinadora. Los vecinos de Pocitos defienden los intereses de esa “su” casa (de Pocitos), anteponiendo esos intereses a los de la otra casa (Cerro Norte).

Una anécdota ilustrativa: yo tuve un compañero de trabajo (informático) que de joven, era maestro. En su primer día de clases, pidó a todos los alumnos que trajeran lápiz, goma, sacapuntas.

El segundo día, a la entrada de la clase pidió a los alumnos que llegaban, que fueran metiendo todos sus útiles en una gran bolsa. Luego los contó. No daba a un sacapuntas, una goma y un lápiz por cada niño porque varios no habian traído (unos por desatención familiar, la mayoría porque no podían pagarlo o priorizaban otras necesidades, siendo estas lamentablemente como constatación de pobreza, comer, o peor como constatación de desideologización, de lumpenismo, beber).

Entonces, para los, digamos 30 niños de la clase, había 15 gomas, asi que asignó una goma cada 2 niños, un saca puntas cada 3 y como también faltaron lápices, el impuesto a primaria de nuestra escuela pública, alcanzó para complementar un lápiz para cada uno.

Su magisterio (su empleo) duró lo que los padres de los niños con lápiz, goma y sacapuntas, tardaron en ir a hablar con la directora de la escuela para protestar por la “expropiación” de la propiedad privada de sus hijos.

Lo mismo pasaría en Montevideo, si a algún intendente se le ocurriera meter todos los impuestos en una bolsa y repartirlos equitativamente. Los indignados vecinos de Pocitos, votarían a los blancos en las siguientes elecciones porque “los ultras de la Intendencia” estarían expropiando sus impuestos para hacer obras en Cerro Norte, para esa manga de vagos que no tienen hábitos de trabajo y andan robando a la gente de bien. Y cuando ganaran los blancos, pondrían en las cosas en su sitio y Pocitos volvería a brillar como se merece.

Pero eso no es lo peor. Lo peor es que la gente de Cerro Norte, olvidaría en poco tiempo lo hecho por la Intendencia en su favor, primero por desconocimiento (jamás fueron a una reunión de presupuesto participativo), segundo porque su peripecia diaria no les deja mucho tiempo para consideraciones de índole sociológica, tercero porque en su celular (seguramente comprado muy barato a un vecino que “se lo encontró” en Pocitos) hay mil mensajes del candidato de los blancos, prometiendo que todo va a ser mejor y que los comunistas no le van a expropiar el caballo aunque esté flaco y abichado (mensaje producto de la microsegmentación que determinó que era tendencia el miedo a que la división de Sanidad Animal de la Intendencia se llevara a los animales maltratados y le impusiera una multa al maltratador)(decisión tomada por una comisión que incluía una mayoría de pequeñoburgueses integrantes del partido verde de Tálice).

De modo que el ejercicio de participación democrática, también es subsidiario a la escala de intereses que va de lo más personal a lo más colectivo, con distintos límites, distintas paradas intermedias. Es decir, escalas que dicen, si hay 10 pesos, son todos para mi cuadra. La luz de mi cuadra, los pozos de mi cuadra, las cámaras de mi cuadra. Otras que dicen, ta, 8 para mi cuadra y 2 para el resto del barrio. Y asi, cada vez más lejos de la peripecia individual.

Hasta que alguien se suba a un dron y mire desde arriba y se pregunte, ¿qué es lo más urgente para Montevideo? Y tenga las mayorías necesarias para decidir: todos los recursos ahí, en lo más necesario y más urgente, en lo que es estratégico, en detrimento de mis necesidades, las de mi familia, de mi barrio, mi coordinadora.

Y claro, ese va a perder las próximas elecciones. Porque la derecha va a hacer una campaña dirigida a cada uno de los consumidores, exaltando lo terrible que fue que la Intendencia dominada por los comunistas los dejara de lado, los olvidara, no tuviera en cuenta sus necesidades, de una baldosa, una lamparita, un cordón-cuneta. Que le hubieran quitado el caballo que tiraba de su carro de recoger basura. No importa que le hayan dado un vehiculo en sustitución, porque ahora hay que ponerle combustile al vehículo. Antes el caballo se las arreglaba solo con el pasto del baldío y no costaba nada.

Cuando la discusión se establece en términos de proyectos de índole social (que también involucra recursos), la cosa es notablemente más difícil.

Para empezar, un proyecto social cualquiera requiere una cierta dosis de fé en que se puede llegar al objetivo final (póngase convicción si no gusta el término fé, pero es lo mismo).

Además requiere de la generosidad de actuar para la consecución de ese ojetivo en tiempos que pueden no ser los propios (en general los tiempos sociales son largamente mayores que los individuales).

Y por último y más importante, requiere para mucha gente, la ejecución de actividades que sirven para satisfacer los intereses de alguien ajeno.

Típicamente, integrantes de la pequeñoburguesía o aún burguesía adoptan los intereses de clase del proletariado, totalmente ajenos a los propios en lo inmediato, pero (aqui va la fé) que seguramente impactarán la vida de sus hijos y nietos y demás seres de este universo . Lo cual, por un lado es muy elogiable por su generosidad y por otro terriblemente lábil ya que al tener cosas que perder cada día de su esfuerzo por los intereses de otros, es muy probable que su determinación flaquee.

Por otro lado, los que no tienen nada que perder, porque no tienen nada, no necesitan tanta fortaleza ideológica para mantenerse en la pelea.

Sin embargo, la parte débil de estos últimos está asociada, modernamente, a la falta de educación que conlleva su pertenencia a las clases más desposeídas. La antigua “conciencia de clase” del proletariado en la mirada marxista, la antigua “inocencia de los mansos, de los humildes” en la mirada cristiana, ha sido vapuleada, violada, destruida, por la propaganda dirigida a cada terminal (celular, tv, etc). La categoría “pueblo” ha desaparecido a manos de la categoría “lista de consumidores”, manejada por procesadores de big data, con detalles íntimos de gustos y miedos que ni los propios consumidores reconocen.

Y en esta situación es que aparecen lo que los chilenos llaman “fachos pobres”. O sea la situación inversa. Pobres que actúan ojetivamente defendiendo los intereses de clase de los ricos.
En épocas feudales, hacían requisas de campesinos en edad de pelear para formar los ejércitos que irían a enfrentarse a otros ejércitos formados por otros campesinos reclutados por el otro señor feudal, para que el que ganara se apropiara de las tierras que todos los campesinos que quedaran vivos de uno y otro bando, seguirian arando para su señor (nuevo o viejo). Ahora los arrean, propaganda mediante, para que voten: en Uruguay a los dueños de la tierra (los blancos) o los del puerto (los colorados); y como la modernidad determinó que apareciera el FA, hubieron de unir fuerzas, terratenientes con burguesía industrial portuaria para evitar que el negocio (el país) se les fuera de las manos. Hay países, donde esta modernidad medio europea que campa a sus anchas en Uruguay no ha llegado aún. Y los proyectos de modernización de las relaciones socioeconómicas son aún confusas. Y siempre llanas de contradicciones.

Cuando el intento de avance aparece, cuando es un proyecto social de largo alcance temporal, se genera una contradicción de difícil solución.

Los que tenemos una pátina de marxismo en nuestra visión del mundo, tenemos fé en que a la larga las contradicciones económicas del capitalismo inevitablemente desembocarán en el socialismo. Pero también sabemos, que tenemos el tiempo acotado.

Cuando yo era joven, lo del “tiempo acotado” tenía que ver con que cada día de capitalismo en la tierra, significaba la muerte de 35000 niños por causas evitables. Ahora son más los que mueren, porque la población del planeta paso de 6 mil millones a 8 mil y porque la injusta distriución de la riqueza se hizo aún más injusta.

Pero apareció otro límite temporal: el de la destrucción del ecosistema que nos da sustento como humanidad. Al ritmo que vamos al capitalismo (y a la humanidad) se le van a acabar los recursos del planeta antes de “naturalmente” evolucionar a socialismo. Y eso va a pasar en tu tiempo. No en el mío, pero sí en el tuyo. Por eso (y por los 35000 niños) es que debí adoptar los intereses de clase del proletariado, que ahora además son los intereses de todo el mundo. Lo cual hace más fácil la elección para la pequeñoburguesía consciente. Antes, el motivo era ajeno. Ya no.

Sigue habiendo la dosis de fé en que el socialismo y el comunismo no tendrán las contradicciones que tiene el capitalismo y se evitará la debacle ecológica. Y además la tierra será para quien la trabaja y las industrias serán de sus obreros y se respetarán los derechos de todos los seres humanos y de todos los animales, etc. Cuando haya tiempo para disfrutar de la vida y para crecer y convertirse en lo que uno quiera ser y la vida deje ser el “valle de lágrimas”. Ese es mi (nuestro, de una parte de mi generación) imaginario.

De modo que volviendo a la adopción de intereses de clase ajenos, ya está más fácil. Ya el proyecto dejó de tener como motivo sólo los intereses de otra gente. Ahora son los intereses de seguir vivos, de que la humanidad siga vigente.

Así que la gente que actúa en contra del proyecto se constituye objetivamente, en un palo en la rueda, en algo que hay que evitar.

La otra mejilla de jesús es muy educativa como parábola en la construcción del hombre nuevo.
Pero cuando llegás a la conclusión de que ofrecer la otra mejilla terminará en que no habrá hombres, ni nuevos ni viejos, la cosa se pone más peliaguda.

Entonces, a la hora de actuar en contra de los que ponen palos en la rueda, empiezan los cuestionamientos, las dudas: ¿será que mi fé (mi convicción, mi proyecto) es correcta?
¿Tengo el derecho de considerar el mío, el único camino que le hará bien a la humanidad?
¿Vale la pena “salvar” a la humanidad? ¿Será que es mejor dejar que se autodestruya y la vida siga en equilibrio como siempre antes de este antropoceno?

Todas dudas que asaltan día a día a los pequeñoburgueses que tenemos cosas que perder. Y no hablo sólo de las materiales.

Dado esto, alguna de las actitudes posibles (seguramente hay muchas más) son:
a) no hago nada en contra de los que ponen palos en la rueda del proyecto alternativo al capitalismo, porque tienen el mismo derecho que yo a opinar (y actuar) sobre cuál debe ser el curso de los acontecimientos.
b) no hago nada porque no estoy de acuerdo con adoptar los medios necesarios para evitar la acción de los que ponen palos en la rueda y por tanto estos se salen con la suya
c) le doy un boleo en el culo a los que ponen palos en la rueda porque tengo la profunda convicción de que no son más que títeres de una ideología y unos intereses que les son absolutamente ajenos y cuya acción terminará volviéndose en contra de ellos mismos, aunque al actuar no sean conscientes de ello y después ya sea tarde
d) no hago nada en contra de los que ponen palos en la rueda del proyecto alternativo al capitalismo porque confío en que lo único que hacen es retrasar el inevitable resultado de la evolución histórica
e) no hago nada porque estoy convencido de que es inútil, ya que todo se irá a la mierda haga lo que haga

¿Qué hacer?
Ya se lo preguntó Lenin 17 años antes de la revolución rusa.

Yo he tomado mis definiciones y mis líneas de acción aunque no siempre he sido consecuente con ellas. Pero mis porqué, están más arriba. Jamás pretenderé indicarte tu linea de acción porque hacerlo sería inconsistente con mis convicciones sobre la educación de los hijos.

Y porque además sé que no me vas a dar pelota.

Por Homero Muñoz
<homeromcl@gmail.com> 
 26 de sept de 2024, 12:19, (Imagen de Portada Avi Mashiah)

 

 

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