Niño robot no sabe de soledad,
siempre hay una pantalla
que va a acompañar.
Niño robot no sabe de texturas,
siempre hay una pantalla
suave para acariciar.
Sus ideas en ascenso veloz
no descubren lo desconocido,
su origami es el algoritmo
que va a abrazar.
Niño robot no sabe de color,
siempre hay una pantalla
que resuelve la emoción.
Navega la singularidad
en un hechizo digital,
no explora tiempo y espacio,
no extrañó ni se vinculó,
el día no recorrió, se esfumó…
Un sobresalto
la batería consumió,
¡despabiló!.
Con cara de hámster gritó:
¡papá!…,
¡mamá!…,
mi niñera digital, ¡ya!…

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