A pocos meses de dejar su cargo como presidente de Colombia, Gustavo Petro se reunió con Trump

Tiempo de lectura: 3 minutos

 / Manuel Bermúdez-El presidente estadounidense Donald Trump recibió este martes a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca en el primer y quizás último encuentro cara a cara entre ambos mandatarios, y empezó poco después de la llegada del vehículo de Petro a la entrada de dignatarios de la Casa Blanca, a las 11H00 (16H00 GMT) del 3/02/26, comprobó la AFP.

Washington, EEUU.- Tras una reunión de casi dos horas a puerta cerrada en la Casa Blanca, el presidente de Colombia, Gustavo Petro se mostró satisfecho del encuentro en que se logró distender el diálogo.

Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, hace un año, siguieron meses de confrontación y reproches mutuos con el mandatario colombiano quien criticó el manejo de los migrantes extraditados, el apoyo al genocidio de Israel en Gaza, los bombardeos de supuestas narcolanchas, entre otras acciones.

A su vez, luego del ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas especiales, el 3 de enero, Trump lanzó una amenaza diciendo a Petro que debía “cuidarse el trasero”.

Primer productor de cocaína del mundo, Colombia necesita del apoyo de Washington para mantener la presión militar en las zonas de cultivo, y para ello es muy importante la certificación de su lucha antinarcóticos, que perdió el año pasado, por segunda vez en cuatro décadas.

Desde comienzos de 2000, mediante el Plan Colombia, Washington destinó millones de dólares en ayuda financiera para el fortalecimiento de la fuerza pública colombiana en la lucha contra el narcotráfico, pero Petro ha insistido en que ese modelo de guerra fracasó y se debe buscar otra forma de combatir el problema de las drogas.

El objetivo es «la lucha contra el narcotráfico, desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territorios», dijo Petro en un mensaje en X, antes de entrar a la reunión.

«Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades de drogas salen de su país», había declarado Trump a periodistas la víspera del encuentro.

Trump también quiere que Bogotá asegure de forma estable la recepción de miles de migrantes indocumentados, producto de su campaña de deportaciones, en momentos en que recibe fuertes críticas de la oposición.

Colombia anunció la semana pasada que se reanudarán los vuelos en aeronaves colombianas, tras ocho meses de interrupción.

«Una vez más, el presidente Trump siempre quiere apostar primero por la diplomacia, y eso es lo que están viendo aquí en la Casa Blanca», aseguró la portavoz, Karoline Leavitt, en declaraciones a la cadena Fox poco antes del fin de la reunión.

Impredecibles- Adeptos a las redes sociales y a las largas diatribas, ambos líderes han hecho esfuerzos para rebajar la tensión desde su inesperada llamada telefónica del 7 de enero, en la que acordaron esta cita.

Pero los dos son impredecibles ante la prensa, y la Casa Blanca mantuvo la reunión en perfil bajo, con apenas unas fotografías del Despacho Oval.

Del lado colombiano, Petro estuvo acompañado de su canciller, Rosa Villavicencio, su ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y su embajador en Washington, Daniel García-Peña.

Trump estuvo acompañado del vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio.

Aunque ambos son afines al tono coloquial y populista, todo lo demás los separa: Petro es un exguerrillero que quiere mantener en alto la voz de la izquierda en el continente, que entró en un ciclo claramente conservador.

Trump es el líder que resucitó la doctrina Monroe, de intervencionismo en la región, al punto de que obliga a todos sus vecinos del Sur a posicionarse: a favor o en contra de Estados Unidos.

Ganadores y perdedores – Trump empezó su mandato anunciando una campaña de deportaciones masiva, a la que Petro replicó inicialmente con críticas y el freno a la llegada de aviones, por considerar que no se daba el trato digno a los migrantes colombianos.

El gobierno estadounidense se irritó, y en septiembre la degradación de la relación bilateral se aceleró: Trump empezó a atacar a presuntas narcolanchas en el Caribe, algo que Petro calificó de «ejecuciones extrajudiciales».

Poco después llegó el duro golpe de la descertificación, que puso en peligro centenares de millones de dólares en ayuda bilateral.

Petro quiso movilizar no solamente a América Latina en la denuncia de los ataques, sino incluso a la opinión pública estadounidense.

Desembarcó en Nueva York para la Asamblea General de la ONU y se manifestó en las calles de la ciudad, donde directamente pidió a los estadounidenses que plantaran cara a Trump.

El secretario de Estado, Marco Rubio, le quitó el visado, luego hubo anuncio de sanciones personales, contra él y su familia.

Trump lo acusó de ser un «líder del narcotráfico» y le advirtió que tenía que «cuidar su trasero» si no quería que Colombia corriera la misma suerte que Venezuela.

El derrocamiento del líder venezolano Nicolás Maduro supuso el momento más delicado de esa relación tormentosa. Pero fue también el aliciente para que ambos hablaran, según coinciden fuentes diplomáticas en Washington.

Con un visa temporal, Petro busca aprovechar el tiempo en Washington: además de su propia rueda de prensa, se reunirá con congresistas, acudirá a la Organización de Estados Americanos (OEA), dará una conferencia en la universidad de Georgetown y finalizará su estadía con un encuentro con la diáspora colombiana.

Esta material es tomado de la columna de Manuel Bermúdez para el  Semanario Universidad de Costa Rica

 

 

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.