En el marco de los trabajos realizados para embellecer la principal avenida se pintaron de color gris los escaparates y puestos de venta de diarios y revistas.
Además, con el objetivo de realizar el mantenimiento de estos espacios patrimoniales de la Av. 18 de Julio, se están realizando las tareas de pintura con su color verde característico.
Estas tareas se están realizando en dos etapas: La primera es la pintada de quioscos desde el toldo hacia abajo y culminará el viernes 10 de julio.
La segunda etapa comprende las cúpulas. Esos trabajos e realizarán con una pequeña grúa para no entorpecer el funcionamiento cotidiano de los quioscos. Las tareas de pintada de las cúpulas se realizarán la semana que comienza el 13 de julio.
De acuerdo a lo que escribe Andres de Vera en facebook; «Los Kioscos Históricos de Montevideo: Entre la Memoria y la Transformación. Los kioscos de hierro de Montevideo, popularmente conocidos como kioscos históricos, forman parte del paisaje urbano desde principios del siglo XX. Su instalación comenzó en 1912, durante la administración de la Junta Económico Administrativa, y la construcción fue adjudicada a la empresa Casa Mang y Cía.. Estos kioscos se ubicaron en lugares estratégicos como la Plaza Independencia y la Plaza Constitución, con el fin de vender cigarrillos, loterías, periódicos y otros productos de consumo cotidiano.
Su diseño no surgió de manera aislada: estaba inspirado en las célebres “Colonne Morris” de París, estructuras metálicas que, desde mediados del siglo XIX, habían transformado la fisonomía urbana de la capital francesa. Así, Montevideo adoptó una tendencia mundial de modernización que buscaba dotar a las ciudades de mobiliario urbano funcional, pero también estéticamente cuidado.
Sin embargo, lo que hoy reconocemos como “histórico” no siempre refleja el aspecto genuino de estas piezas de patrimonio urbano. Con el paso del tiempo, los kioscos sufrieron múltiples modificaciones, entre ellas la incorporación de toldos, estanterías exhibidoras y otros elementos agregados. Estas adaptaciones respondieron a necesidades prácticas y comerciales de distintas épocas, pero alteraron la estética original de los quioscos, al punto de que muchos ciudadanos creen erróneamente que siempre fueron así.
Aquí radica una confusión importante: lo viejo no necesariamente es histórico. Los kioscos, en su diseño original, representan un legado parisino adaptado a Montevideo, con valor estético y cultural. Los agregados posteriores —particularmente los toldos—, aunque aceptados por la costumbre, no forman parte de ese legado auténtico.
Reconocer este proceso de transformación es clave para valorar el patrimonio de manera consciente. No se trata de rechazar el cambio, sino de comprenderlo: distinguir entre lo que constituye la esencia histórica de los kioscos y lo que son intervenciones modernas que distorsionaron su apariencia.
En definitiva, los kioscos de Montevideo nos invitan a reflexionar sobre cómo entendemos y preservamos nuestro entorno urbano. Saber qué es realmente histórico, y qué no lo es, nos permite defender con criterio nuestra identidad urbana, respetando su verdadera historia y evitando confundir la costumbre con el patrimonio.
En Ciudad Vieja tenemos tres. Dos en Plaza Independencia y uno en la Plaza de la Constitución.
Hay cuatro más en otros barrios: dos en Plaza de Cagancha, uno en Ejido y 18 de Julio y otro en la Plaza de los Treinta y tres».
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