La columnista del The New York Times; Maria Abi-Habib y Lazaro Gamio publican un informe con el titulo «El conglomerado hermético que controla la economía de Cuba» se llama: GAESA.
Síntesis
«John Ratcliffe, director de la CIA, visitó Cuba el jueves para exigir al gobierno cubano cambios importantes en materia económica y de seguridad. Su visita llegó justo cuando el gobierno de Cuba admitió que sus reservas de petróleo se agotaron y coincide con los esfuerzos de los fiscales federales estadounidenses por establecer una acusación formal contra Raúl Castro por tráfico de drogas y por el derribo de aviones humanitarios en 1996.
Este mes, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para ampliar las sanciones cubanas con el objetivo de incluir a GAESA. La orden dice que los ingresos del conglomerado “probablemente son más de tres veces el presupuesto del Estado”.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, intensificó la presión y dijo que GAESA es una herramienta de la élite política cubana para reprimir a la población mientras se enriquece.
GAESA “es una empresa privada que tiene más dinero que el gobierno”, afirmó Rubio durante un viaje al Vaticano la semana pasada. “Nada de este dinero se destina a construir una sola carretera, un solo puente, a dar un solo grano de arroz a un solo cubano que no sea la gente que forma parte de GAESA”.
“Es una sanción contra una empresa que le está robando al pueblo cubano en beneficio de unos pocos”, dijo, y añadió: “Haremos más”.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tachó las medidas de “coercitivas”.
GAESA nació de la desesperación que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991. Sin embargo, sus raíces se remontan a la década de 1980. Raúl Castro, que entonces era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, convenció a su hermano mayor, el presidente Fidel Castro, de que le permitiera introducir cambios en los intereses comerciales del ejército, de acuerdo con Frank Mora, quien fue subsecretario adjunto de Defensa en el gobierno de Obama.
Cuando cayó la URSS, Cuba perdió a su mayor socio comercial y mecenas financiero. El ejército estaba en crisis y tenía dificultades para pagarle a sus soldados. Fidel permitió que los militares se hicieran cargo de sectores estatales de la economía, como el turismo, en un intento de salvar el país.
Al principio, señalan los analistas, el experimento funcionó: el ejército demostró ser un gestor empresarial más eficiente que otras ramas del Estado. La economía se recuperó a finales de la década de 1990, y los militares reinvirtieron sus ganancias en el país para apoyar a los hospitales, la educación y las raciones de alimentos del gobierno.
Algunas de las cosas que GAESA controla en Cuba, Hoteles de lujo
Transportes turísticos, Casas de cambio, Comercio exterior, Supermercados, Gasolineras
El control de GAESA se volvió más dominante cuando Raúl sustituyó a su hermano Fidel en la presidencia en 2008. Ahora el conglomerado supervisa muchas áreas de la economía, grandes y pequeñas. GAESA también tiene empresas en Angola, que obtienen ganancias anuales de cientos de millones de dólares en educación, cuidado de la salud, construcción y otros sectores.
Los críticos dicen que ahora GAESA es una herramienta más de la familia Castro para consolidar su poder.
Su poder es más grande que nunca, pero la pobreza en la isla nunca ha sido peor.
“El ejército ha sido el brazo más pragmático de la revolución, pero eso no significa que apoye la liberalización política”, dijo Mora. “Esto es tanto una empresa económica como una institución militar”, añadió. “Así que tienen menos incentivos para alterar el statu quo, a menos que les resulte beneficioso”.
Las finanzas de GAESA son un secreto que no figura en ninguna parte del presupuesto del gobierno, por lo que no está claro si el Estado recibe alguna parte de sus ganancias. Cuando la contralora general de Cuba admitió en una entrevista en 2024 que no conocía las finanzas de GAESA, fue despedida después de 14 años de servicio.
La familia Castro ha aprovechado su autoridad sobre GAESA para mantener un firme control sobre la economía cubana en general. En 2011, poco después de convertirse en presidente, Raúl puso a su yerno, el general Alberto Rodríguez Lopez-Calleja, al frente de GAESA.
Tras la muerte del general Rodríguez en 2022, se nombró a una persona que no estaba relacionada con la familia Castro para dirigir GAESA: la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, quien fue sancionada por Washington este mes. Sin embargo, el hijo del exjefe de GAESA y nieto de Raúl, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, parece tener vínculos con Lastres, con lo que probablemente se mantiene la influencia de los Castro.
Los registros de vuelo muestran que en 2024 volaron juntos en un jet privado a Panamá, donde GAESA ha registrado numerosas empresas para eludir las sanciones estadounidenses, según una investigación de un grupo de medios de comunicación locales.
El joven Rodríguez Castro, conocido como “el Cangrejo”, se ha convertido en una pieza clave en las conversaciones con Washington, y se reunió con el equipo de Rubio anteriormente este año. Otro miembro de la familia Castro que actúa como enlace en esas conversaciones es Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de los hermanos Castro. Actualmente es vice primer ministro de Cuba y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; un importante pilar de la economía.
La presencia de dos miembros de la familia Castro en la mesa de negociaciones plantea serias dudas sobre si el régimen está realmente dispuesto a renunciar a su monopolio económico, como exige el gobierno de Trump.
Cómo se controla GAESA
Ejército de Cuba, Ministro de las Fuerzas Armadas (1959-2008)
Parte del gobierno
El Nieto y confidente cercano
Figura prominente del Gobierno cubano
Supervisa operaciones Raúl Castro
Raúl Guillermo, Rodríguez Castro
Fundó conglomerado; Luis Alberto Rodríguez
López-Calleja Actualmente dirige Posibles vínculos Ania Guillermina, Lastres Morera
Aunque el gobierno cubano suele culpar a las sanciones y al embargo comercial de Washington de sus males financieros, las estrategias de inversión de GAESA también han contribuido al declive económico de la isla, dijeron los analistas.
“El gobierno se queja del embargo cuando le conviene, pero luego construye hoteles como si no hubiera embargo”, afirmó Ricardo Torres, economista de la American University de Washington especializado en Cuba.
Después de que el acuerdo de 2015 entre Cuba y el gobierno de Obama restableciera las relaciones diplomáticas y relajara las restricciones de viaje, GAESA apostó con firmeza en el turismo, esperando una afluencia de estadounidenses. Al principio, la apuesta dio resultado y los estadounidenses acudieron en masa a la isla. GAESA inició una racha de gastos: para 2025 había construido 121 hoteles, frente a los 56 de la década anterior, sumando 22.000 habitaciones nuevas.
Pero el auge del turismo duró poco.
En 2016, el presidente Trump volvió a imponer sanciones y prohibió a los turistas estadounidenses visitar la isla. La economía cubana sufrió otro golpe en 2020, cuando la pandemia paralizó el turismo.
Pero GAESA seguía construyendo hoteles, incluso mientras descuidaba otras partes de la economía. La industria cubana de la caña de azúcar —que en el pasado fue famosa y sirvió para financiar los primeros días de la revolución comunista— se derrumbó, a medida que el gasto gubernamental en el sector se desplomaba. En los últimos años, Cuba ha tenido que importar azúcar para el consumo interno; incluso la ha importado de Estados Unidos.
(…)
Según las últimas cifras del gobierno, en 2024 Cuba gastó casi el 40 por ciento de su presupuesto, unos 1500 millones de dólares, en turismo y hostelería. Sin embargo, las tasas de ocupación hotelera ese año rondaron un sombrío 30 por ciento.
En 2024, el presupuesto del turismo fue unas 11 veces superior al de la educación y la salud juntas. El gasto en educación disminuyó un 26 por ciento ese año en comparación con 2023. El hecho de que el gobierno esté gastando más en turismo mientras los cubanos carecen de lo más básico muestra hasta qué punto ha degenerado la revolución comunista, según señalan los observadores.
“La Constitución cubana dice que nosotros, el pueblo, somos los propietarios de todos los medios de producción”, dijo Torres, economista cubano. “Pero no hay supervisión de las finanzas ni de las decisiones empresariales de GAESA, no hay control social”.
El año pasado, GAESA inauguró el hotel de lujo Iberostar en el edificio más alto de Cuba. Este hotel de cinco estrellas se alza sobre el horizonte de viviendas en ruinas de La Habana. Sin embargo, algunos turistas dicen que cuando lo visitan está prácticamente vacío.
“Estos militares tienen ganancias que han acaparado para cuando haya necesidad”, dijo Ricardo Zúniga, un exfuncionario estadounidense que ayudó a negociar el acuerdo de la era Obama. “Pues bien, en Cuba no podría haber más necesidad. Entonces, ¿dónde está GAESA?”.
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