Francamente no podría calificar mi estado de ánimo como de crisis existencial pero sí, siento un profundo enojo. Creo que a la izquierda nos han colocado en un corral de ramas del que no podemos salir.
El asunto de la alternancia democrática, se ha dado casi como un axioma, de izquierda a derecha o más bien de centro izquierda a una derecha tan reaccionaria como la sociedad lo admite. En el reino de lo políticamente correcto lo aceptamos, lo explicamos, le ponemos porcentajes y cuando la aguja se corre muy a la derecha ponemos el grito en el cielo, no mucho más.
Una muy buena cantidad de politólogos ascéticos le ponen explicación a los porcentajes y terminamos observando como el mundo del palo y palo ( bombardeos, invasiones, muertes de niños por miles, no se crea nadie que el palo y palo se anda con chiquitas) tiene explicación, justificación y porque no? beneplácito en porcentajes altos de la sociedad.
Por lo que parece las experiencias socialistas fueron derrotadas en el altar de los procesos económicos. En alguna época el otrora «campo socialista», en la búsqueda de emular la capacidad bélica de occidente, para tener «coexistencia pacífica», derivó hacia una loca carrera de las armas y ejércitos. Enormes porcentajes de PBI postergaron el bienestar de la sociedad por mantener equilibrios militares.
El concepto «internacional» de la solidaridad también hizo lo suyo ya que el apoyo a procesos en África y en América liberadores, por un lado sustituyeron la legitimidad de» la autodeterminación de los pueblos» por la influencia de la externalidad de las influencias.
Me pregunto qué diferencia de injerencia externa tendrá esta, la que propone la derecha global, donde distribuye misiles, aviones, y muchos dólares para masacrar pueblos enteros. Puedo agregar a la lista, bloqueos económicos, amenazas arancelarias, quirúrgicos raptos de presidentes, en fin, las más variadas formas represivas, adornadas en estos tiempos con coloridos presidentes que hacen del absurdo un atributo.
En las penillanuras de la Banda Oriental, pasaron 3 gobiernos (15 años) donde un país en absoluta crisis dio lugar a cambios en su matriz energética, mejoró su nivel de vida, mejoraron los salarios, la cobertura médica, en fin una compleja política progresista que tuvo que navegar entre grandes discusiones y contradicciones para tener mejores índices, si, esos índices que utilizamos para decir vieron?, estamos mejor…….no obstante un simpático candidato de derecha, blanco de estirpe ,nos ganó con una sorprendente ley ómnibus que abarcaba todo tipo de cambios, desde reforma laboral hasta la producción de chorizos.
Así nomas, con cinco añitos de gobierno, regresaron a nuestro país a cifras vergonzosas de empobrecimiento,(mujeres y niños sobre todo) el sistema de salud público empeoró drásticamente, en fin, el mundo del consumo de quien puede floreció y los de abajo de la pirámide se fueron mas abajo. Un gobierno para los «malla oro».(Toda una categorización política)
¡Linda la alternancia!, esa derecha que es homogénea a la hora de empobrecer gente logra una cohesión rápida y positiva para usar los mecanismos democráticos y desde el gobierno….¡te vacuna!
Me sorprendo cuando escucho a compañeros y amigos argumentando sobre la inevitabilidad de la vuelta de La Calle a la presidencia. ¡ Las vueltas de la vida! de la inevitabilidad del socialismo a la famosa alternancia, donde inevitablemente tendremos nuevas dosis de Lacalle.!!!
No, irrenunciablemente No!!!!! No vivimos tiempos de escasez, de falta de bienes, vivimos tiempos donde la riqueza se amontona de manera vergonzosa y la pobreza tiene cara de mujer y niñez y también se amontona.
Cada generación necesita rebeldes que levanten la voz, pueblos que no acepten su destino sepultado por el altar del consumo.
Sociedades más austeras, colectivismos solidarios, cuidado de la naturaleza, esperan por conceptualizadas que organicen una vida con menos capitalismo
Por Walter Martínez
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